Las 5 'C' del trabajo en equipo

En la biblia laboral hay un mandamiento esencial: la unión hace la fuerza. Es una regla que invita a la colaboración, al trabajo en equipo. Pero ¿por qué es tan importante para las empresas? En opinión de Verónica Rodríguez Orellana, directora de Coaching Club, consultora que utiliza el coaching para ayudar a personas y organizaciones a conseguir sus objetivos y mejorar sus resultados, el trabajo grupal es vital para abordar aspectos como el liderazgo, “para aprender a relacionarse entre compañeros de trabajo en un ambiente laboral o para que la rutina se torne llevadera”. También para que haya objetivos en común y, por supuesto, “para que se puedan focalizar las necesidades del equipo y complementarlas con la necesidad de la empresa u organización para la que trabajamos”.

Para la experta, el desafío consiste en cumplir las 5 ‘C’. Te contamos cuáles son.

 

1. Complementariedad

Un equipo funciona cuando cada miembro domina una parcela determinada del proyecto, es decir, es especialista en un área concreta. “Todos y cada uno de estos conocimientos son necesarios para sacar el trabajo adelante”, señala Rodríguez Orellana. En este sentido, es enriquecedor para el equipo que sus integrantes tengan capacidades y aptitudes diversas y heterogéneas. Es la forma más idónea de llegar a soluciones innovadoras y creativas.  

 

2. Coordinación

Todo grupo de trabajo debe tener un líder que encabece la organización y coordine la puesta en marcha del proyecto. Entre las funciones de ese líder debe estar crear un calendario de cumplimiento y realizar un seguimiento de los logros y las necesidades de cada uno de los miembros del equipo. También debe procurar consensos entre los integrantes del grupo y tomar decisiones, pero no de manera unilateral sino contando con las diferentes opiniones. Asimismo, el líder nunca debe perder de vista el objetivo fundamental, es decir, “sacar el proyecto adelante”, recuerda la experta.

 

3. Comunicación

Para poder coordinar las distintas actuaciones individuales, previamente hay que crear un ambiente propicio en el que se facilite una comunicación abierta y en varias direcciones entre todos los miembros del equipo. Para ello hay que motivar a cada empleado a que comparta su punto de vista abiertamente: si uno solo se queda el margen, el proyecto puede hundirse. “Para que el equipo funcione como una maquinaria con diversos engranajes todos deben funcionar a la perfección, si uno falla el equipo fracasa”, advierte la coach. Y eso puede ocurrir si hay un corte en el traspaso de información.

 

4. Confianza

Cada persona del equipo debe confiar en el buen hacer del resto de sus compañeros. “Esta confianza le tiene que llevar a aceptar anteponer el éxito del equipo al propio lucimiento personal”, considera la experta. Pero esta máxima solo se logra si cada uno trata de aportar lo mejor de sí mismo, sin triunfalismos personales. Orellana pone un ejemplo: “en una operación de trasplante, todos los especialistas que intervienen lo hacen buscando el éxito total. El cirujano no busca su lucimiento sino el buen hacer del equipo. Además, si la operación fracasa, de poco sirve que su actuación particular haya sido todo un éxito”.

 

5. Compromiso

“Cuando uno se compromete con el equipo a dar lo mejor de sí mismo y se integra en él, no solo se potencian los recursos, el trabajo es distinto y tiene otro efecto”, asegura Verónica Rodríguez Orellana. Y reitera: “el individualismo no sirve, hay que aprender a trabajar en equipo; los valores del trabajo asociado y de la igualdad de oportunidades generan mejores resultados”.

 

Por Raquel Mulas

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