Revista Mía

El color del bolígrafo o educar en positivo

¿Quién no se acuerda de la agobiante sensación cuando era niño de ver a la profesora paseándose por las mesas entregando exámenes?

¿Quién no se acuerda de la agobiante sensación cuando era niño de ver a la profesora paseándose por las mesas entregando exámenes? ¿Y de ese horrible color rojo y la certeza de que cuanto más rojo vieras, más tachones y más exclamaciones, peor nota habrías sacado? Pues bien, existen estudios que afirman que utilizar colores más neutros, como el azul, favorecen la relación profesor-alumno. Por otro lado, hay quienes plantean corregir a la inversa, es decir, marcar los aciertos con verde en lugar de los errores en rojo.
La escuela de Mounts Bay en Cornwall (Reino Unido) prohibió a sus profesores corregir los deberes de los niños con bolígrafo rojo. Además, animó a sus alumnos a comentar lo que les habían corregido utilizando el color violeta. El objetivo de este programa era mejorar la relación entre profesores y alumnos.

Según un estudio de la Universidad de Colorado (Estados Unidos), los docentes no deberían utilizar el rojo para evaluar los deberes o exámenes de los niños, ya que esto les desanima y les hace pensar que han sido tratados con dureza en la correción. Utilizar colores neutros como el azul los consideran menos amenazantes.
Por otro lado, hay padres que han probado este método: una madre cuenta su experiencia al hacer el experimento con su hija de marcarle en verde sus aciertos en lugar de en rojo donde había fallado. La niña le preguntaba todos los días con ilusión cuántos aciertos había tenido, lo que sin duda la incentivaba mucho más al estudio y a mejorar que si su madre le hubiera marcado solo lo negativo.
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