Incontinencia, claves para combatirla

La necesidad de ir con frecuencia al baño o los pequeños escapes es un problema que afecta a 4 millones de españolas de cualquier edad. Aprende cómo hacerle frente.

La necesidad de ir con frecuencia al baño o los pequeños escapes es un problema que afecta a 4 millones de españolas de cualquier edad. Aprende cómo hacerle frente.

Por qué se produce

Una de cada cuatro mujeres sufre pérdidas involuntarias y la imposibilidad de retener la orina de manera permanente u ocasional, según el Observatorio Nacional de la Incontinencia. Las personas generamos alrededor de un litro de orina al día y sentimos ganas de ir al baño cuando la vejiga almacena entre 250 y 300 cc. En circunstancias normales, ésta se mantiene cerrada hasta que de manera voluntaria permitimos su evacuación. La incontinencia aparece cuando ese control no existe porque los músculos del suelo pélvico están debilitados. Y, ojo, no es un problema exclusivo de la edad. Esto suele vivirse como un tabú, acarrea problemas sociales y psicológicos, y de ahí que no se consulte con el médico y no se solucione... pero hay que hacerlo.

Qué puedes hacer

Hay varios factores que la favorecen y puedes evitar: uno de ellos es aguantarse las ganas. Si estás liada y pospones ir al baño, puedes facilitar la aparición de la incontinencia porque la vejiga se distiende. Tampoco vayas a orinar con demasiada frecuencia, porque se acostumbrará a retener pocas cantidades. Y vigila también tu peso: los kilos de más hacen que el suelo pélvico y los músculos del abdomen tengan que aguantar más presión, lo que también sucede durante el embarazo y el parto, otra de las causas más frecuentes.

Por otra parte, a veces deportes intensos como el running o los triatlones pueden también cooperar en su desarrollo. Además, hay causas que no se pueden controlar. Por ejemplo, la edad influye. Y es que los músculos en general se debilitan y los tejidos se vuelven más laxos también en esta zona. Por otro lado, durante la menopausia  se producen menos estrógenos, hormonas con un papel importante en el área urinaria, que va quedando atrofiada.

Por último, ciertas enfermedades (alzhéimer, párkinson, esclerosis múltiple, daños cerebrales...) y algunos fármacos pueden ir asociados a incontinencia.

Diferentes tratamientos

Si lo necesitas, el médico te pondrá tratamientocon fármacos  y rehabilitación (ejercicios de Kegel). “También se utilizael láser de Erbium y los resultados son magníficos, o el láser de CO2 , aunque es algo más agresivo”, dice el doctor Javier Mato Ansorena (clinicasmatoansorena.com,Madrid).  “El láser intravaginal aumenta la producción de colágeno de la zona periuretral y suburetral, disminuyendo la laxitud del tejido e impidiendo el desplazamiento de la uretra con el esfuerzo”, explica.

 

“El láser de CO2 fraccionado produce una contracción inmediata de la mucosa vaginal y/o la uretra -señala la doctora Adriana Ribé-. Posteriormente y de forma gradual, genera nuevo colágeno con una pared más contraída y una mucosa con más capas de células y glucógeno en su interior. Es decir, una mucosa más sana y renovada, que ayuda a la función normal de la continencia. El tratamiento consiste en 2 sesiones espaciadas en un mes. La técnica es indolora y dura 20 minutos. Está indicado para pacientes que sufren incontinencia urinaria de esfuerzo tras partos múltiples o que
realizan ejercicio físico intenso”.

 

Tres tipos de incontinencia

La más común es la de esfuerzo (la mitad de todos los casos), cuando hay pérdidas involuntarias de orina que se relacionan con un esfuerzo físico (deporte, levantar peso, toser, reír…). El segundo tipo es la incontinencia de urgencia, que ocurre cuando hay ganas de miccionar pero aparecen escapes antes de llegar al baño. Y por último, la que se conoce como mixta, que es una combinación de las dos primeras.

 

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