Conduce segura con mal tiempo

 

 ¿Está tu coche preparado para el duro invierno? ¿Sabes qué precauciones seguir al volante frente a una nevada? Pues toma nota de estos consejos.


PRIMERO, PREPARA EL COCHE

Revisa el nivel de líquidos (frenos, aceite y dirección). El líquido anticongelante se ha de rellenar si es necesario o cambiarlo si tiene más de dos años; verifica también la batería (si el líquido está bajo, rellénalo con agua destilada; si la batería tiene más de cinco años, mejor reemplázala); comprueba que todas las luces funcionan (los faros deben estar bien regulados y limpios para no entorpecer a los demás); revisa las escobillas de los limpiaparabrisas: han de limpiar a la perfección.

¿Dejas el coche aparcado en la calle? Ante la previsión de helada o nevada: levanta los limpiaparabrisas, tapa las cerraduras con cinta adhesiva e inserta una marcha corta (primera o marcha atrás), así evitarás que las pastillas de freno se queden pegadas a los discos.

 

ADAPTA TUS NEUMÁTICOS

El más recomendable para carreteras nevadas es el denominado de invierno, que se adhiere más al terreno y ofrece un mejor agarre a la hora de frenar y acelerar. Con este tipo de neumático, es compatible llevar conectado el ESP. En caso contrario, tendremos que poner cadenas. En este caso, lo mejor es desconectar el ESP, ya que está diseñado para funcionar con una superficie de agarre constante y con giros rápidos de las ruedas, algo que se pierde al incorporar cadenas.

 

CONDUCE DE FORMA SUAVE

Frenazos, aceleraciones fuertes, giros excesivos del volante... Evita todo tipo de brusquedades, ya que con la nieve se pierde adherencia y la respuesta del vehículo puede diferir de la habitual.

A la hora de frenar..., utiliza el propio motor para detener el coche. En el caso de que tengas que pisar el pedal del freno, hazlo siempre con las ruedas rectas. El motivo es que si frenas con las ruedas giradas, lo único que consigues es perder aún más el control de la situación.

... Y de tomar curvas. Nunca gires más de lo debido el volante. Un ángulo de giro excesivo en éste provoca que el coche empiece a derrapar de la parte delantera (un efecto que se conoce como subviraje). De forma habitual, siempre solemos girar más de lo debido el volante. Y no es preciso: con girarlo levemente, el ESP se encarga del resto. Además, el pedal del acelerador, al igual que el del freno, debe usarse con mucha delicadeza. Por eso, al salir de una curva, hasta que notes que el coche no patina de ninguna de las ruedas, no aceleres.

 

ANTE POSIBLES PLACAS DE HIELO

Ten cuidado, porque no se detectan a simple vista, ya que se encuentran en zonas oscuras y húmedas. Sigue estas pautas para evitar riesgos: reduce la velocidad (conduce de forma más calmada y suave); aumenta la distancia de seguridad con respecto al vehículo que tengas delante; no te aproximes a los interiores de las curvas, para evitar la concentración de hielo; procura conducir entre 1.300 y 2.500 rpm con la marcha más larga posible y no frenes o aceleres bruscamente. Cuando hay hielo en la carretera, la adherencia se reduce al mínimo, por lo que se ha de manejar la dirección lo más recta y suavemente posible.

Además, cuando nieva, la visión se reduce bastante. Por eso, usa siempre las luces de cruce. Si no resulta suficiente para ir con seguridad, utiliza las antiniebla.

 

Por Carmen Sabalete

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