Crema de guisantes a la menta con huevo poché

Puedes servir la crema con una tostada de mantequilla y salmón ahumado y el huevo poché encima.

Ingredientes:

  • 500 g de guisantes congelados
  • 1 patata
  • 1/2 cebolla
  • 10 hojas de menta
  • hojas de hinojo
  • 15 g de mantequilla
  • sal
  • pimienta blanca
  • 1 l de caldo de verdura
  • 100 ml de nata para cocinar
  • 4 huevos
  • vinagre de sidra
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 15 minutos
Económica
4 comensales
Tipo de receta: Legumbres
Vegetarianos
Sin gluten

Elaboración:

  1. Pela y corta la patata y la cebolla en trozos regulares. Lava las hojas de menta o hierbabuena y sécalas sin aplastarlas con un poco de papel de cocina.
  2. Pon la mantequilla en el fondo de una olla a fuego suave y sofríe ligeramente la cebolla y la patata. Cubre con el caldo y cocina durante 10 minutos. Añade los guisantes, la menta y parte de las hojas de hinojo (el resto lo reservas para decorar) y cocina 10 minutos más, salpimentando al gusto. Tritura junto con la nata líquida, para darle cremosidad. Vuelve a dar un hervor.
  3. Casca cada huevo en un bol, con una pizca de sal. Pon agua a hervir con un par de cucharadas de vinagre. Cuando comience a hervir, baja el fuego y agrega un huevo, moviendo ligeramente el agua, para que la clara envuelva la yema. Cocina durante 4 minutos por huevo.

Beneficios de la menta

La menta es una planta muy conocida por su poder refrescante. Su nombre científico es Mentha piperita L y es una de las plantas más utilizadas desde hace siglos. En la cocina se suele emplear en postres, aunque puede agregarse a recetas saladas como condimento. Los alimentos más comunes donde encontramos la menta son los caramelos, chicles, aceites, dulces y helados. 

Existen muchas variedades de menta y especies como el poleo, que suele emplearse para infusiones. No obstante, la menta es célebre por su sabor y sus grandes propiedades nutricionales. Antiguamente se utilizaba en la medicina para tratar enfermedades del aparato respiratorio y para curar afecciones digestivas. Son muy conocidas sus propiedades expectorantes, antisépticas, antiinflamatorias y antitusivas.

Asimismo, destacamos entre sus componentes la fibra, el agua, las vitaminas A, B, C y D y minerales como el magnesio, el potasio y el calcio. En cuanto a su contenido calórico, la menta solo contiene 0,03 gramos de grasa y 0,48 gramos de hidratos de carbono, por lo que es recomendable en dietas para adelgazar.

En cuanto a sus aplicaciones, las hojas se suelen utilizar para problemas digestivos o en digestiones muy pesadas. Para ello, se realizan infusiones con esta planta. Por otro lado, esta planta es un remedio contra la hinchazón, por lo que es efectiva para las flatulencias.

Para los enfermos de colitis o la enfermedad de Crohn, las hojas pueden servir para rebajar la irritación intestinal y eliminar cólicos y vómitos. Por último, su aroma activa las glándulas salivales de la boca y provoca la segregación de enzimas digestivas. Por ello, la infusión de menta es ideal para después de una comida copiosa.

En cuanto al sistema respiratorio, el mentol facilita la descongestión de las vías respiratorias, por lo que alivia ligeramente los resfriados comunes. Si padeces tos crónica, la menta te puede servir para la irritación gracias a su poder refrescante que calma las fosas nasales, la nariz y la boca. 

Para nuestra piel, el aceite de menta puede ser útil para aliviar el picor y como antiséptico. Esta planta puede mitigar los efectos del acné y la dermatitis o reducir la hinchazón producida por las picaduras de mosquito. No obstante, recuerda consultar a tu médico, si tienes cualquier duda sobre cómo puedes utilizarla.

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