Cómo hacer palomitas en casa (dulces y saladas) con sabores deliciosos

Te damos además varias ideas originales saladas y dulces para aderezarlas.

Las palomitas de maíz son uno de los snacks favoritos de pequeños y mayores, pero tienen dos problemas: que no siempre están igual de buenas (están frías, blandas, sosas…) y que suelen llevar mucha sal, demasiada.

Además, si queremos hacerlas en casa, las típicas bolsas de turno que basta con meter en el micro suelen llevar algunos ingredientes en su composición poco saludables, de modo que nuestra recomendación es que compres los granos de maíz enteros, sin aditivos, y las hagas de cero en tu cocina. Así controlarás el proceso y podrás dejarlas exactamente como a ti te gusten. 

Paso a paso

Solo tienes que poner los granos en una sartén o cacerola cuando el poquito de aceite que hayas puesto ya este muy caliente. Tápala y deja un mínimo hueco para que salga el vapor. Poco a poco, estallarán. En ese momento, baja el fuego a medio y cuando ya no se escuche el “pop”, apaga el fuego.

Este es el momento de escoger qué poner a tus palomitas caseras. Recuerda que no es sinónimo de saludable hacerlas en casa porque depende de qué les pongas. A continuación te dejamos varias ideas, saladas (algunas más saludables que otras) y dulces. 

Ideas para aderezarlas

  • Clásicas: solo llevan sal. Depende de cuánta pongas, serán más o menos saludables tus palomitas caseras. El problema es que pueden quedarse sosas si no añades una cantidad importante, excesiva en términos saludables, de sal. Remueve bien antes de comer.
  • Con aceite de coco: este consejo es que sustituyas el aceite inicial que pones y calientas en la sartén por aceite de coco. Es graso pero también rico de sabor, de modo que es una forma muy sencilla de hacer palomitas distintas.
  • Con mantequilla: es el clásico estadounidense, el de los cines de toda la vida: sal y mantequilla. Obviamente, no debes abusar de esta combinación pero hay que reconocer que le sienta fenomenal a las palomitas. Siempre serán más saludables hechas con aceite.
  • Palomitas aromatizadas: en el momento en el que el aceite esté muy caliente, antes de poner las palomitas, añade el aromatizante que quieras y mezcla bien, con cuidado de que no se queme. Nuestro consejo es que le añadas curry, pero puede ser ajo en polvo, jengibre o cualquier otra mezcla de especies aromáticas que te guste.
  • Orégano y parmesano: es una de las últimas “locuras” de moda en las palomitas caseras. En un bol aparte, mezcla el queso rallado con la hierba y un poco de sal y añádela a las palomitas cuando están todavía calientes.
  • Caramelo: el clásico de las palomitas dulces es hacer un caramelo y mezclar con las palomitas. Se puede hacer antes el caramelo en la cacerola y luego añadir las palomitas o bien ir añadiendo el azúcar ya con las palomitas dentro y remover para poco a poco caramelice. En este caso, mejor hacerlas en dos tandas.
  • Colorantes: no es más que una versión de las palomitas de caramelo. Tienes que poner un poquito de mantequilla o aceite, azúcar y el colorante que quieras, remover bien y luego hacer las palomitas y volver a mezclar. Así se teñirán del color del colorante.
  • Miel: una opción dulce original y rica, además de fácil de hacer, es bañar las palomitas una vez hechas con miel. Tan fácil y rápido como eso.
  • Chocolate: cómo no, el rey de la repostería también es capaz de transformar unas palomitas caseras. Funde una tableta con cuidado de que no se quede y con las palomitas recién hechas, añade una pizca de sal y el chocolate fundido. Remueve bien y deja que atemperen. Estas palomitas se consumen tibias o frías para que el chocolate se enfríe.
  • Con nubes: esta última idea se la hemos visto recientemente a la repostera Alma Obregón, Alma cupcakes en las redes, y hemos corrido a hacerla. Ella mezcla sus palomitas con nubes (esas chuches rosas esponjosas que no todo el mundo llama igual) y cookies de tamaño mini. Podéis probar la opción completa (un vicio y una bomba) o solo la de los marshmallows, que es como se llaman en Estados Unidos.
Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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