Focaccia con milanesa de ternera

La focaccia (‘hogaza’ en italiano) es un plato muy tradicional de la cocina italiana, algo parecido a la pizza, que se cree que procede de los antiguos griegos. Es una especie...

La focaccia (‘hogaza’ en italiano) es un plato muy tradicional de la cocina italiana, algo parecido a la pizza, que se cree que procede de los antiguos griegos. Es una especie de pan plano que generalmente se aliña con aceite de oliva y sal gruesa, y se aromatiza con hierbas como el romero. Hay muchas variedades pero nosotros te proponemos una con escalope de ternera, espinacas y espárragos. ¡Deliciosa!

Tiempo: 20 min + 20 cocción.

Ingredientes:
• 4 panes individuales (en este caso, hemos utilizado focaccia, panecillo típico italiano)
• 4 filetes de ternera
• 1 huevo
• pan rallado
• aceite para freír
• 200 g de hojas tiernas de espinaca
• 1 manojo de espárragos verdes
• 200 g de champiñones
• 1 diente de ajo
• 1 envase de queso cremoso para untar
•  sal
• pimienta.

Elaboración: 
Aplastar y estirar los filetes con un rodillo y sazonarlos con sal y pimienta. Pasarlos por huevo batido y pan rallado (presionar con las manos para que se pegue), sacudir el exceso y freír  en abundante aceite caliente. Escurrir sobre papel de cocina absorbente.

Cocer las puntas de los espárragos en agua con sal durante 5 minutos. Escurrir.

Saltear un ajo picado con los champiñones cortados en láminas en un poco de aceite de oliva. Sazonar con sal.

Abrir los panecillos;  untarlos con una buena capa de queso y repartir unas hojas tiernas de espinaca. Poner encima el filete a la milanesa y cubrir con los champiñones salteados y los espárragos. Servir enseguida.

Un buen consejo: haz tú la masa.
Pon en un bol grande 500 gr. de harina tamizada. Haz un hueco en el centro y echa 1 vaso de agua templada en la que habrás disuelto 30 gr. de levadura, 6 cucharadas de aceite y 1 cucharada de sal. Amasa enérgicamente con las manos durante unos 15 minutos, hasta que no se te pegue a los dedos, y quede suave. Forma una bola y ponla en un bol ligeramente enharinado. Haz encima un corte en forma de cruz y dejala fermentar 1 hora, tapada con un paño de cocina. Tiene que doblar su volumen. La vuelves a amasar con las manos para eliminar las burbujas que se hayan producido en su interior y romper la fermentación. La extiendes sobre una fuente de horno aceitada, la pintas por encima con 2 cucharadas de aceite y con el dedo haces hoyos. Por último, espolvorea con sal y romero. Métela en el horno (precalentado a 200 ºC) durante unos 25 o 30 minutos. Cuando veas que empieza a dorarse un poco, ya está hecha.

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