Tipos de pesto para preparar en casa diferentes a la famosa versión genovesa

Te damos una lista larga y completa de ideas para preparar versiones alternativas de la que es una de las salsas para pasta más famosas de la cocina italiana.

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¿Te gusta el pesto? El genovés, el de “toda la vida”, que dirían muchos, aunque la mayoría no tenga ni idea del origen de esta salsa italiana que solo han probado en versiones industriales que se parecen muy poco a la original.

Parmigiano reggiano DOP, aceite de oliva virgen extra, albahaca fresca -si quieres ser canónico, debe ser genovesa-, ajo, sal y, por supuesto, piñones. Esta es la lista de ingredientes de la que es una de las salsas para la pasta más famosas de la cocina italiana a excepción de la de tomate, sin o con carne picada (boloñesa). 

Pues bien, debes saber, tanto si eres un adicto al pesto genovés como si estás harto de él o ni siquiera te gusta, que no es la única manera de preparar esta elaboración que tradicionalmente se hace en mortero, aunque puedes ahorrarte un tiempo notable haciéndola en la batidora (dicho esto muy bajito, susurrando, para que no se corra mucho la voz y las críticas se desaten). 

En realidad, preparar pesto es tan sencillo como seguir siempre la misma fórmula: hierbas aromáticas, frutos secos, queso con personalidad y aceite de oliva virgen extra. Puedes, además, añadir otros tipos de alimentos en función de la versión de pesto que quieras hacer, como ocurre en alguna de las cinco alternativas que te damos a continuación al pesto genovés. 

Pesto rosso o siciliano

Es la alternativa más conocida al pesto genovés. Receta siciliana, se la conoce también por su color, un rojo intenso que se lo da el tomate, alimento base de esta salsa. Se hace con tomates frescos normalmente pero hay muchas versiones que los sustituyen por tomates secos. Además lleva almendras peladas, parmesano (o grana padano en su defecto), aceite de oliva virgen extra, ajo, albahaca y sal y pimienta al gusto. Si no te gustan las almendras, nuestra recomendación es que las sustituyas por unas avellanas.

Pesto de remolacha y pistacho

Tras mucho investigar en blogs especializados en cocina encontramos alguna versión del pesto muy original que una vez probada cumple las expectativas previas creadas. Es el caso del pesto de remolacha y pistacho al que se añade también un queso curado curado al gusto (puede ser nacional como el manchego o el Idiazábal), un chorrito de zumo de limón, ajo, sal y aceite virgen extra. En este caso la hierba aromática se sustituye por una verdura colorida y con un dulzor muy especial como es el caso de la remolacha.

Pesto de aguacate

Una de las frutas de moda, ideal para ser machacada en mortero por cierto, también oposita a formar parte de un pesto de diez. Nuestra recomendación es que sustituyas una parte del aceite de oliva virgen extra por el aguacate, que tiene propiedades similares, y lo mezcles con la versión del pesto que más te guste, si bien funciona de maravilla con la combinación del genovés. En todo caso, sustituye los piñones por pistachos y avellanas.

Pesto de menta

Hierba aromática donde las haya, con la menta también puedes preparar un pesto de altura. De nuevo, puedes optar por cambiar de la receta tradicional del pesto genovés solamente la hierba aromática o puedes añadir pequeños cambios al gusto hasta encontrar tu mezcla favorita jugando con el queso y los frutos secos -nueces, avellanas, etcétera-.

Pesto de orégano y anacardos

Una última versión alternativa del pesto es esta creación propia en la que partiendo de la misma fórmula cambiamos la albahaca por el orégano fresco y los piñones por anacardos, uno de los frutos secos más ricos y nutritivos que hay. Cambia si te atreves también el queso para buscar otros matices distintos al parmesano.

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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