Viajar es una experiencia que despierta todos los sentidos, pero también puede desconectarnos de nuestras rutinas, nuestra energía e incluso de nuestro equilibrio emocional. Dormir en camas ajenas, lidiar con luces distintas o convivir con el ruido de un entorno nuevo, por muy paradisíaco que parezca, puede resultar agotador. Para que el viaje sea más amable, más tuyo, hay una propuesta original y poderosa: crear un pequeño kit Feng Shui para llevarte a cualquier lugar. Una forma de reconectar contigo y sentirte en casa, estés donde estés. Un gesto íntimo que transforma el lugar que habitas, aunque sea solo por unos días.
Qué es un kit Feng Shui y cómo puede ayudarte en tus viajes
El kit Feng Shui de viaje es una selección personal de objetos que conectan contigo, con tu calma y con tu sensación de hogar. Pueden ser cosas sencillas, pero con valor emocional o energético. No se trata de cargar la maleta de adornos, sino de incluir elementos que te ayuden a armonizar el espacio allá donde llegues: una habitación de hotel, una casa compartida, un apartamento turístico o incluso una tienda de campaña.
Montserrat Beltrán, consultora especializada en Feng Shui, recomienda incluir un mineral que te inspire equilibrio, una vela aromática o incienso, y, muy especialmente, un fular que te permita cubrir espejos o pantallas si sientes que el ambiente está demasiado cargado visualmente. Es una herramienta versátil que puede cambiar por completo la energía de una habitación. Cubrir el televisor, por ejemplo, ayuda a que el espacio se perciba más íntimo y acogedor, ideal para dormir o descansar.

Astrid Izquierdo, experta en Feng Shui: "Los espejos bien ubicados pueden transformar la energía y el orden de tu hogar". En un entorno temporal, cubrirlos o moverlos (si es posible) puede ayudarte a recuperar esa sensación de control sobre tu entorno.
Qué incluir en tu kit (y cómo usarlo)
Aunque cada kit debe adaptarse a la persona que lo usa, hay algunos básicos que suelen funcionar muy bien. Una vela con un aroma familiar y reconfortante —como lavanda, jazmín o vainilla— puede activar una sensación inmediata de bienestar. Un cristal o piedra que asocies con calma (como la amatista, el cuarzo rosa o la turmalina negra) aporta presencia y simbolismo. Una foto pequeña que evoque un recuerdo feliz, un objeto que represente protección, o un pañuelo suave para modificar el entorno son elementos que puedes incorporar fácilmente.

La nueva vela de Mercadona es perfecta si eres fan de los perfumes florales porque te ayudará a convertir tu salón en un jardín de flores frescas. Si funciona en casa, también puede acompañarte en el viaje y convertir una habitación impersonal en un espacio emocionalmente tuyo. Utilizar este pequeño kit implica crear rutinas conscientes: encender la vela por la noche, colocar el mineral sobre la mesilla, o extender el fular para cubrir un espejo. Son gestos que dicen “aquí estoy”, “este es mi espacio”. No necesitas mucho, solo atención y un poco de intención. Porque al final, sentirse bien no es cuestión de dónde estás, sino de cómo te sientes allí.
Transformar un lugar en refugio no requiere grandes esfuerzos. Basta con un puñado de objetos significativos y el deseo de habitar ese espacio desde el cuidado y la calma. Tu energía es tu hogar, y ahora puedes llevarla contigo.