¿Cómo limpiar los utensilios de cocina?

Muchas ollas y la gran mayoría de los utensilios de la cocina se pueden limpiar en el lavavajillas, pero ¿quedan impolutos? A veces no. Y, entonces, hay que recurrir a nuestras técnicas personales.

Muchas ollas y la gran mayoría de los utensilios de la cocina se pueden limpiar en el lavavajillas, pero ¿quedan impolutos? A veces no. Y, entonces, hay que recurrir a nuestras técnicas personales. Y es más: en función de su material, requieren unos 'cuidados' determinados. ¿Sabes cuáles son en cada caso? ¿Cómo usarlas a diario para no deteriorarlas?
Ollas de aluminio: es un metal bastante ligero y blando; por eso, se deben utilizar utensilios de madera, plástico y materiales similares para que no rayen. Para limpiarlas, sólo se usa agua, detergente y un estropajo poco abrasivo (hay que evitar los de hierro porque dejan el metal desnudo y, después, cuando se cuece pasa a los alimentos). Si se dejan elementos salados o alcalinos en ellas, pueden ennegrecerse e incluso agujerearse; además, el aluminio pierde el color fácilmente con el calor, los detergentes del lavavajillas y los productos alcalinos para la limpieza (incluido el amoniaco). ¿Cómo abrillantarlas? Cuece agua con vinagre durante 10 minutos. También las deja brillantes cocer en ellas alimentos ácidos como el tomate o manzanas verdes.
Cazuelas de cerámica: antes de meterlas en el lavavajillas, verifica si lo admiten (depende del tipo de barniz que tengan). Para lavarlas a mano sirve un detergente para los platos; para quitar la comida endurecida, se ponen en remojo, se quita todo lo que se pueda con un estropajo de nailon y se vuelven a poner en remojo; se repite esta operación hasta que estén limpias. Si es necesario usar algún detergente, se usa bicarbonato. Ten en cuenta que los productos abrasivos o los estropajos de metal rayan el esmalte.
Ollas de cobre: las ollas y los objetos de cobre no se introducen en el lavavajillas ni se limpian con un estropajo de acero o productos abrasivos. las ollas de cobre que hoy se comercializan para cocinar suelen llevar un recubrimiento que impide el contacto de la comida con el metal; por eso no conllevan riesgos para la salud. Es conveniente usar cucharas de madera o plástico para no rayarlas.
Cacerolas antiadherentes: se deben dejar enfriar, se lavan con agua caliente jabonosa, se aclaran y se secan. Muchas se pueden lavaren el lavavajillas. Para acondicionar la superficie después de cada lavado, se extiende una cucharada de aceite vegetal con una servilleta de papel o con un paño. Si se les pega comida, se raspan cuando están enjabonadas con una espátula de plástico o se usa un estropajo de nailon.
Cazuelas de barro: cuando se calienten pro primera vez, seguramente despedirán un olor desagradable de barniz. Por eso, antes, se cuece en ellas un poco de leche para que exhalen el olor.
Ollas de acero o hierro esmaltado: las ollas hechas con este material se deben manejar con cuidado para evitar que se quiebren, y no se ponen sobre el fuego vacías. No se usan estropajos de acero porque rayan la superficie.
Cazos de vidrio refractario: se echa bicarbonato en el fondo, se cubre con agua caliente y se deja durante 10 minutos. Luego, se lavan de forma normal. Para manchas resistentes, se frota con un paño húmedo y bicarbonato o con un  estropajo de acero fino seco y sal.
Ollas a presión: si tienen manchas, probablemente sean de cal. Para limpiarlas, se cuecen, durante 15 minutos, 2 cucharadas de vinagre y unas gotas de limón con un poco de ruibarbo.
Cazuelas de pírex: este vidrio, resistente a fuego, se lava en el lavavajillas o a mano. Para quitar la comida pegada, se pone a remojo en una solución de  detergente para platos y agua. Si la comida que se ha quemado contiene azúcar o almidones (patata), se echa un poco de levadura en polvo y se deja en remojo; se frota con un producto delicado. No se emplea un estropajo de acero porque raya la superficie.

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