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Trucos para pelar un mango sin dañar su carne

Te enseñamos cómo es la manera más sencilla de extraer la pulpa sin manipularla directamente y sin pringarte las manos en zumo más de la cuenta.

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Aunque el mango siempre ha estado en nuestras vidas, por lo menos en el buffet de aquel hotel junto al mar en el que disfrutaste de unas vacaciones que no te importaría repetir, ha sido en los últimos años, con el crecimiento de la producción nacional en el sur peninsular cuando de verdad se ha metido esta fruta hasta la cocina, nunca mejor dicho, de nuestros hogares.

Gracias a la calidad de los mangos producidos en Granada y Málaga y a su relación calidad precio al ser un producto de proximidad, ocurren dos cosas con el mango que explican por qué lo consumimos mucho más, sobre todo en otoño que es cuando llega al super y a las fruterías el mango nacional: es menor la probabilidad de dar con el mango malo, ese que no tiene zumo, y se ha democratizado su consumo porque su precio es muy inferior al mango de importación de calidad similar. 

Por este motivo, hay muchas familias que son nuevas consumidoras de mango. Tal vez incluso tú mismo acabes de sumarte al club -¡bienvenido!- y, como tantos y tantos otros novatos del mango, te has preguntado si hay alguna forma de pelar esta fruta sin necesidad de bañar tus manos y, más importante aún, sin chafar la carne de la fruta, que se aplasta con rozarla si está en su punto de madurez correcto. 

Pues bien, la hay. Al menos de lo segundo. Y es muy fácil de ejecutar siempre y cuando conozcas la técnica adecuada, que es la que vamos a compartir contigo a continuación paso a paso. Solo necesitarás una tabla de cortar, un buen cuchillo adecuado al tamaño del mango que vayas a manipular y boles o platos para repartir la fruta entre los que vayáis a degustarla.

  • No lo peles. Es un instinto natural irrefrenable el de pelar la fruta cuya piel no se come, pero hay que reprimir dicho instinto en el caso del mango puesto que la piel es una aliada para no tocar el interior, la parte comestible, y así no estropearla.
  • Localiza el hueso: el hueso del mango siempre está en la parte central, como casi todas las frutas que lo tienen, pero no es redondo, sino que es una pieza alargada y aplanada. Su tamaño puede variar en función de un mango a otro pero siempre está posicionada de la misma manera, en vertical si pones el mango en dicha posición.
  • Haz dos cortes a los lados: a sendos lados del hueso debes hacer dos cortes en sentido longitudinal al mango para extraer la parte más carnosa de la fruta sin manipularla directamente. Cuanta más maña y experiencia tengas más cerca del hueso cortarás y mejor será el corte por lo tanto.
  • Pela los laterales: A los laterales del hueso, cubierto por piel todavía, quedan dos tramos de carne del mango que te recomendamos extraer, ahora sí, retirando antes la piel de ambas zonas. Puede sujetar el mango por el hueso y no tendrás que tocar la parte comestible para nada porque si lo colocas en vertical verás que sale limpia, contorneando la figura del hueso.
  • Haz cortes en los dos trozos sin pelar: Los dos trozos que cortaste sin pelar tienes que colocarlos sobre tu palma de la mano o en la tabla invertidos, con la parte comestible mirando hacia a ti. Haz unos cortes con una puntilla o cuchillo pequeño de manera que queden cuadrados de mango, en los dos sentidos.
  • Dales la vuelta: como si fueran un calcetín, da la vuelta a los dos trozos ya cortados y verás que los cubos de mango se separan gracias a los cortes que habías hecho en el paso anterior.
  • Termina el proceso: Solamente tienes que retirar los cubos con una cuchara o con la misma puntilla, apurando pero quitando la piel, que no se come. 
Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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