Revista Mía

¿Qué tipo de compañero eres?

Pasas seguramente más de ocho horas al día con tus compañeros de oficina. Conoces cada una de sus manías, pero ¿eres consciente de las tuyas? Lee la siguiente clasificación y analiza cómo eres tú.

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Pasas seguramente más de ocho horas al día con tus compañeros de oficina. Conoces cada una de sus manías, pero ¿eres consciente de las tuyas? Lee la siguiente clasificación y analiza cómo eres tú.

Si todo te molesta, te sientes constantemente irritado y saltas ante el mínimo inconveniente, este es tu problema. Hay un motivo detrás de tu ira, averigua cuál es y soluciónalo. Si tienes un compañero así: tú no eres al causa, pon distancia y déjale claro los límites profesionales, tú preocúpate de crear buen ambiente a tu alrededor.
¿Dispersas todos los rumores que te cuentan (y sino te los inventas)? Eres un cotilla. Este fenómeno suele ir acompañado por comentarios exagerados de los defectos negativos de los demás. Se rodean de un grupo en el que se sienten respaldados. Esto suele camuflar una fuerte inseguridad en sí mismos y en las labores que desempeñan. Se alimentan del grupo, no participes en estos juegos nocivos.
También conocido como trepa. Listos y atentos ante cualquier oportunidad para adjudicarse méritos ajenos ante los superiores. ¿Su objetivo? Una buena oportunidad para ascender, aunque haya que pisotear a los compañeros. Si te encuentras con uno: distancia y nada de confidencias profesionales o personales (las usará contra ti).
Realiza sus tareas de forma deficiente o no las hace. Tiene la queja como norma para comunicarse, siempre hay un problema con sus labores y nunca es culpa suya. Nunca duerme bien, siempre le duele la cabeza, tiene mucho frío o mucho calor y se muestra molesto cuando se le requiere. Cómo actuar ante él: ofrécele consejos constructivos para mejorar su trabajo y, sobre todo, mantente lejos para evitar contagiarte de su desmotivación.
Se distinguen por su mesa ordenada, tener el trabajo bien organizado y ser siempre puntuales. ¿Te identificas? Enhorabuena, entonces eres el empleado ideal. Ser bueno en tu trabajo está más que bien, pero no es sinónimo de ser buen compañero. ¿La mejor opción? Combina tu responsabilidad laboral con el buen trato hacia tus compañeros. Relaciónate con ellos en los pequeños descansos (sin exagerar). La ‘pausa para el café’ eleva un 8% la productividad, según el MIT.
Es esa persona que rellena los silencios, o los mejores momentos de concentración, contando el último chiste malo. Las palmadas efusivas en la espalda son su forma de comunicación y siempre está dispuesto contarte su vida (aunque también a que tú le cuentes la tuya). En ratos aburridos, son perfectos para distraerse, pero si estás ocupado, escapa. Si no se te ocurre nadie de tu oficina ahora mismo, repasa tu lista de chistes, puede que seas tú.
Los buenos días, cómo estás y ¿te traigo algo? son su carta de presentación. Si te duele algo, será tu farmacia, pero, sobre todo, tengas un hambre canina o acabes de desayunar, te desplegará una serie de bollos, galletas o patatas ante las que te resultará imposible resistir. Todos son risas y felicidad, claro, al principio. Pronto dejarás de caber en tus pantalones favoritos.
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