La hamburguesa india más famosa

Te va a sorprender este bocadillo vegetariano elaborado con varias salsas y unas bolas de patata con especies fritas.

Pexels
Pexels

La comida callejera siempre nos alegra el día cuando viajamos. Puede que el proceso, sobre todo cuando la tomamos en destinos lejanos de Sudamérica, África o Asia, nos tire un poco para atrás, pero el resultado final suele ser escandalosamente bueno, tanto que nos olvidamos de todo lo anterior. Y esto es exactamente lo que ocurre con el Vada Pav, la “hamburguesa” vegana más famosa de Mumbai.

En la India, como en prácticamente todo el continente asiático, la street food es una seña de identidad arraigada a su cultura. Está tan desarrollada que hay recetas locales en función de la región y de la ciudad que visites. Y Mumbai es uno de los mejores ejemplos, puesto que si quieres encontrar esta receta que te vamos a descubrir a continuación, solo la puedes encontrar tal cual en sus calles. 

El Vada Pav, que a grandes rasgos es un bollo (pan similar al de mantequilla de la hamburguesa típica de fast restaurant norteamericano) relleno con unas albóndigas de patata empanadas, varias salsas vegetales -chutneys- que combinan el dulce y el picante característicos de la comida india y queso rallado.

Su nombre es muy sencillo de recordar porque debe su origen a los dos elementos característicos de la receta, las bolas de puré de patatas fritas, que se llaman vada, y los panes, conocidos como pav. Aunque, en realidad, la clave del plato callejero está en las salsas. 

Después de revisar varios vídeos de Youtube grabados in situ en puestos callejeros de Mumbai y de examinar y probar diversas recetas del vada pav, te vamos a dar las claves para que la reproduzcas con éxito en casa. Dado que es un plato laborioso, te recomendamos hacer los chutneys con tiempo y así habrás ganado muchísimo tiempo el día que tengas antojo de este sándwich vegetal. 

Cómo preparar el Vada pav

  1. Hacer el chutney de ajo y coco: es una salsa seca, hecha con ajo, coco rallado y chile en polvo. Es muy picante, aunque dependerá del chile que utilices en la preparación. Empieza en la sartén y acaba la salsa en el mortero para integrar el chutney.
  2. Hacer el chutney verde: es una famosa salsa india, que forma parte de muchos platos de su gastronomía. Se hace con cilantro fresco, chiles, ajo, comino y zumo de lima. Y hay quien añade jengibre, una pizca de menta e incluso una pizca de azúcar, aunque es opcional. Lo recomendable es probar varias combinaciones de las muchas que hay por la red y encontrar tu favorita. Es una salsa que se conserva bien varios días en la nevera.
  3. Hacer el chutney de tamarindo: se remoja en agua y se cocina la pulpa con especias y agua, pero para acortar los tiempos puedes utilizar pasta de tamarindo. Basta con mezclarla con agua y especias y dejar que hierva para que espese.
  4. Preparar las vada: las bolas de patata con especias se hacen hirviendo los tubérculas y triturándolos después. Una vez templado el puré, se mezcla con especias variadas como semillas de mostaza, cúrcuma, jengibre y hojas de curry, entre otras. Integra la mezcla y da forma a las bolas de patata antes de freírlas en aceite muy caliente. Tienes que rebozarlas con harina antes. Lo ideal para mantenerse original a la receta es utilizar para ello harina de garbanzos.
  5. Montar la “hamburguesa”: lo mejor antes de hacerlo por primera vez es ver un vídeo como el que hemos adjuntado antes para que te inspires. Verás que antes de montar el bocadillo, mezclan los chutneys -esto puedes hacerlo por partes directamente sobre el pan-, pero lo importante es cómo le dan calor al pan, dorado con mantequilla. También puedes pasarlo simplemente por la plancha, sin grasa, para que sea un poco más ligero. Encima de las salsas, coloca las bolas de patata, a continuación un poco más de la salsa que prefieras y, por último, si lo deseas, ralla queso antes de cerrar el bocadillo.  

¡Qué aproveche!

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

Continúa leyendo