Errores que cometes con el coulant de chocolate que destrozan el postre

Esta receta es un todo o nada porque el éxito recae en los detalles más pequeños, de manera que es fundamental saber bien dónde están las trampas para no caer en ellas.

El coulant de chocolate es como esos regalos de Navidad que vienen perfectamente empaquetados, con lacito incluido: lo de dentro puede ser inolvidable o un bajonazo tal que hubieras preferido quedarte con la imagen exterior. Para que no te pase eso, tan importante es conocer las claves que tienes que ejecutar para bordarlo como ser consciente de los errores más comunes que se cometen con el coulant para no caer en ellos si quieres evitar destrozar este postre maravilloso. 

Hay dos caminos para hacer un coulant de chocolate, la original de Michel Bras, que consiste en hacer dos elaboraciones distintas -una para la cobertura y otra para el corazón-, o la más habitual, hacer una única masa tipo suflé y practicar con el horno y los moldes hasta clavar el tiempo para que el interior quede líquido. A nuestro parecer, uno de los errores habituales al hacer el coulant en casa es querer correr demasiado; esto es, siempre será más sencillo dominar primera la técnica más corta y de un nivel más accesible que querer imitar sin tener experiencia en la elaboración de esta especie de volcán dulce a un chef ex tres estrellas Michelín. Por eso, recomendamos que empieces tu relación con el coulant casero optando por la opción de la masa única. 

Cambios de ingredientes

De la selección de ingredientes no vamos a destacar demasiados errores porque hoy en día existen decenas de versiones de este postre cuya receta clásica se hace con chocolate negro, por lo menos del 55%. Sin embargo, por mucho que no estén tan buenas -para gustos están los colores-, no podemos catalogar como error el hecho de escoger el chocolate blanco, los pistachos, el café o cualquier otro ingrediente que se te ocurra. 

En cambio, sí son errores fatídicos algunos otros pasos en falsos que se dan habitualmente a la hora de preparar el coulant en casa: cambiar la mantequilla por otra grasa por querer ser demasiado healthy no lo estropeará, pero desde luego no sabrá igual; no mezclar conjuntamente la mantequilla con el chocolate para que se fundan bien; y no tamizar la harina, son tres de los fallos más típicos durante el cocinado. 

No elegir bien los moldes

Coulant de chocolate
Coulant de chocolate (Foto: iStock)

A la hora de pasar la mezcla final que dará lugar al coulant a los moldes también se cometen errores. Uno de ellos es elegirlos mal, de hecho. Necesitas altura y estrechez en ellos -y que sean individuales-, para que la forma sea de un verdadero coulant y no de una madalena achatada. De lo contrario, no lucirá tanto ese relleno cayendo con la suavidad imparable de la lava volcánica.

Además, debes acordarte de preparar previamente los moldes con un poquito de mantequilla para que te resulte más sencillo desmoldar cada coulant una vez horneados. Ten en cuenta que son bollos muy delicados, y si se rompen antes de emplatarlos se acabó su gracia.

Hacer un mal uso del horno

Y por último, muchas recetas de este postre se estropean al final, al preparar el horno. En este paso, más que un error, lo que podemos hacer es recomendarte que pruebes mucho antes de encontrar la fórmula perfecta. De lo contrario, acabarás comiéndote un coulant mediocre porque cada horno es un mundo.

Apunta bien la temperatura, que debe rondar los 180º, y el tipo exacto que necesitan en función del molde que utilices y, muy importante, del tiempo que haya enfriado. Y es que esto último, no dejar suficiente tiempo a que coja temperatura la masa, es otro de los errores más graves que pueden destrozar un coulant, que debe recibir calor tanto por arriba como por abajo. 

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