4 costumbres de tu gato que debes corregir

Conviene que eduques a tu gato para evitar reacciones molestas que él considera normales. Te damos unos consejos.

Arañar los muebles, perseguir pájaros o saltar sobre los invitados, son acciones que tu gato considera de lo más normal, aunque a nosotros nos puedan indignar o exasperar. Conductas de ese tipo pueden parecer demasiado extrañas, sobre todo a los dueños novatos. Por lo general, los gatos recluidos en un piso pueden mostrarse más nerviosos que los que viven en libertad. Al gato se le puede pasar por alto que a veces se comporte de forma poco amistosa, pero en cualquier caso, una actitud demasiado agresiva es suficiente motivo para consultar al veterinario.

1. Se rebela a la hora del aseo

Un gato que no está acostumbrado a que lo cojan y lo toquen se convierte en un tigre cuando pretendes administrarle un medicamento o bañarlo. Tras manifestar su rechazo con gruñidos, se revolverá y arañará. Si el amo lo suelta, el animal deducirá que ha encontrado el mejor modo de escapar ante algo que le molesta.

Qué hacer

Sustituir las relaciones de fuerza por unas basadas en la confianza, asociando el aseo con alguna recompensa. Así el gato terminará encontrando agradable este momento.

2. Salta sobre los extraños

Nadie duda de que el gato es el espíritu de la contradicción, pero de ahí a saltar sobre las rodillas de los invitados que no le prestan atención hay un abismo. Evita que se acostumbre a estas acciones.

Qué hacer

En los mamíferos una mirada fija se considera una advertencia, sobre todo si viene de un desconocido. Por eso nuestra mascota siempre va hacia las personas que considera menos hostiles. Para evitar el problema dile a tu invitado que mire fijamente al gato llamándolo con gestos.

3. Muerde tus talones

Para un gato joven, el universo limitado de un piso carece de distracciones, sobre todo si el amo está ausente todo el día. Para desahogarse todo vale, incluso saltar, con garras y dientes afilados, sobre los pies del dueño.

Qué hacer

Hazle jugar con una pelota. De esta manera tendrá ocasión de desviar su instinto predador hacia otros objetivos.

4. Te ofrece lo que ha cazado

Las gatas castradas, normalmente magníficas cazadoras, al no tener cachorros que criar transfieren la educación de la caza a las personas. Por eso, en el campo enseñan los ratones muertos como su triunfo.

Qué hacer

Lo mejor es retirar los ratoncitos con cuidado y no darle importancia. Así, el gato al ver que no le hacemos caso, poco a poco irá perdiendo esta costumbre.

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