Cómo hacer una 'red velvet' esponjosa y ¡muy roja!

Descubre todos los secretos para preparar en casa la clásica tarta red velvet o de terciopelo rojo. ¡Un postre típico de la repostería americana con el que no fallas!

Vamos a hacer un delicioso bizcocho de color rojo, el clásico 'red velvet' que luego podremos rellenar o cubrir con crema de queso. Pero esta receta nos sirve igualmente para un bizcocho sin color (basta con no añadir el colorante). El bizcocho de la 'red velvet' tiene truco ya que es ácido y debemos tratar de neutralizarlo para que crezca bien en el horno. ¡Te contamos sus secretos!

El bizcocho: el paso más importante

Empezamos precalentando el horno a 165ºC arriba y abajo. En un bol ponemos la mantequilla (115 gr) a temperatura ambiente, lo que llama 'en pomada'. Añadimos el azúcar (300 gr) y una pizca de sal. Si se quiere se puede agregar azúcar avainillada o esencia de vainilla (1 cucharadita o 5 gr). Mezclamos todo un poco con la batidora o con las varillas. A continuación agregamos los huevos ( 2 grandes) y batimos durante 10 minutos. Es lo que se llama realizar un cremado o blanqueado. Se trata de incorporar aire a la mezcla para que suba en el horno durante la cocción. 

Después, debemos añadir suero de leche o 'buttermilk', pero como en España no es habitual encontrarlo nos lo fabricamos nosotros mezclando en un recipiente 240 ml de leche entera a temperatura ambiente y una cucharada de zumo de limón (15 ml). Lo mezclamos bien dejamos que repose unos 10 minutos. Pasado este tiempo nos debería haber quedado una especie de yogur líquido.

Añadimos el 'buttermilk' a la mezcla de azúcar y huevos. Por último, agregamos el cacao puro en polvo (15 gr), el colorante alimenticio en gel (1/2 cucharadita) y la harina tamizada (250 gr) y batimos con la batidora. Esta vez hay que hacerlo poco y suavemente para que la masa no pierda el aire que conseguimos al principio porque no nos subiría.

Truco para que crezca

Ahora viene el truco más importante para que nos crezca el bizcocho. Se trata de 'neutralizarlo'. Es decir, de neutralizar el ácido del limón, del cacao, etc. Para ello utilizaremos bicarbonato, que será el que impulse la masa y haga crecer el bizcocho. El bicarbonato debe ser lo último que agreguemos a la masa. No debemos utilizar levadura química. Así pues incorporamos el bicarbonato (1 cucharadita) y enseguida le añadimos vinagre blanco (2 cucharaditas). El vinagre, además de impulsarlo conservará el color durante el horneado. Mezclamos bien con las varillas.

Colocamos la masa en un molde de 24 cm de diámetro. Se hornea a 165ºC a media altura y durante 50 o 55 minutos. Nunca lo hornees a más temperatura ni durante más tiempo o el color se estropeará y quedará marrón. Si quieres que quede un color más claro, no le añadas cacao en polvo. Cuando esté horneado, lo sacamos y dejamos enfriar en una rejilla antes de desmoldarlo.

El relleno y la cobertura

Y ya que estamos, si quieres rellenarlo hazle una crema de queso para rellenarlo (divide el bizcocho en dos) o cubrirlo. Quedará perfecto.

Mezclamos por un lado en un bol el queso mascarpone (500 gr) y el queso de untar (120 gr), junto con azúcar glas (120 gr) y un poco de azúcar avainillada (1 cucharadita). Aparte montamos nata muy fría (400 ml) hasta que quede bastante durita. Ha de tener al menos 35% de materia grasa. A continuación, vamos incorporando la nata a la mezcla de quesos y azúcar con mucho cuidado y muy suavemente para que la nata no se baje. Aquí podemos añadir colorante si queremos darle color.

Cortamos el bizcocho por la mitad y separamos las dos mitades. Rellenamos una de ellas con la mitad de la crema de queso y cubrimos con la otra. Para decorar el exterior del bizcocho, metemos el resto de la crema de queso en una manga pastelera y vamos cubriéndo todo poco a poco.

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