Revista Mía

Por qué no deberías guardar la olla nunca en la nevera

Te explicamos los motivos de peso por los que debes dejar de repetir este hábito que está más extendido de lo que parece.

Zapatero, a tus zapatos. Este es el refrán que podemos aplicar en la cocina para el tema que nos ocupa: si podemos meter o no en la nevera la olla o cacerola con comida dentro de ella.
Este hábito está más extendido de lo que parece en muchas familias y hogares. En vez de pasar la comida recién cocinada a un táper, a poder ser de vidrio, que es mucho mejor que conservarla en un recipiente de almacenamiento de plástico —por motivos medioambientales y también de conservación del sabor original de la comida—, la guardan directamente en la nevera en el recipiente donde se ha cocinado. Le ponen la tapa y chimpún.
A menudo esto se hace por practicidad. Piensan que así no tienen que “ensuciar” otro recipiente más, en este caso de almacenamiento, y que así podrán directamente calentar la comida sin tener que cambiarla de recipiente cuando se la coman.
Sin embargo, hay atajos que no tienen salida o cuyo peaje puede ser demasiado caro. Este de meter la cacerola u olla dentro de la nevera es uno de ellos. Si existen los táperes, por algo será. La cacerola, y la olla, no están diseñadas para las condiciones de un frigorífico. Por eso lo de “zapatero, a tus zapatos”.
Olla (Foto: iStock)

Olla (Foto: iStock)

¿Por qué no debemos guardarlas en la nevera?

De igual forma que es recomendable mantener un orden determinado en el frigorífico en función del grupo de alimentos, como te contamos aquí, y que es aconsejable utilizar bandejas para almacenar dentro de este electrodoméstico por el motivo que te explicamos en esta otra pieza reciente donde te mostramos cómo limpiar a fondo la nevera, hay un motivo de peso por el que no debes meter la olla o cacerola en el frigo.
La razón es la oxidación. El aluminio es el componente principal de este tipo de utensilios de cocina, al igual que las sartenes, y este es un material cuyo proceso de oxidación se acelera cuando entra en contacto con una humedad muy elevada. En la nevera se encuentra precisamente con un ambiente donde puede haber humedad y frío excesivo, el cual tampoco ayuda a que se conserve a largo plazo en buenas condiciones.
Pero es que además hay otro elemento que oxida las ollas, cacerolas y sartenes más rápido de lo normal: la sal. Muy presente en los alimentos ya cocinados, que son los que se guardan en ollas y cacerolas que van a la nevera, lo recomendable es que limitemos el tiempo que pasan dentro de ellas ollas y cacerolas una vez cocinados. Por eso motivo es también recomendable cambiar la comida de la olla o cacerola a un táper de vidrio incluso para ese ratito en el que dejamos que se atempere lo justo antes de meter la comida en el frigo para que se conserve en buenas condiciones.
Unplash

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Al acelerar la oxidación de la olla y cacerola por meterlas en la nevera con comida, lo que ocurre es que se producen dos consecuencias nefastas. La primera, la más obvia, que se estropeen. Y no son baratas las buenas ollas y cacerolas precisamente… La segunda, no menos evidente, es que los alimentos conservados se contaminan. Y cuando no lo hacen, su sabor se puede ver afectado.
Un último argumento para utilizar recipientes herméticos de conservación de alimentos es que las ollas y cacerolas no lo son. Puedes poner la tapa exacta pero esta no cierra como lo hacen los táperes, que impiden pasar el aire, de manera que lo normal es que la comida conservada en la olla o cacerola aguante bien menos tiempo.
Por todo ello, recuerda no conservar la comida en la nevera dentro de cacerolas y ollas. Siempre en táper. 
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