Revista Mía

La razón por la que el pulpo a feira se come siempre en plato de madera

No es “postureo”, y sí mucho de tradición, pero para entenderlo hay que conocer los orígenes de este plato popular en toda España.

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Pulpo a la gallega

Igual has pensado al comer pulpo a la gallega o á feira en algún restaurante, más o menos tradicional, donde lo sirvan en condiciones que lo del plato de madera en el que va servido o es “postureo" o es tradición. Y lo cierto es que no tiene nada de lo primero y sí, evidentemente, mucho de lo segundo. Pero hay un motivo de peso que lo explica.
El pulpo a la gallega o pulpo á feira no es lo mismo, por cierto. En ambos platos el pulpo es el absoluto protagonista, y los secundarios de lujo son el pimentón, picante y dulce, además del aceite de oliva virgen extra. Pero hay una diferencia clave: la patata. En el pulpo a la gallega, el pulpo se sirve sobre una base de patata cocida; no así el pulpo “a la feria”, en la que el pulpo se sirve solo, aliñado con los ingredientes anteriormente citados.
Este último es un plato popular habitual en las fiestas, de ahí su denominación, ‘á feira’. Y es el más habitual es casas de comidas gallegas de toda la vida, donde verás a muchos comensales tomar su ración de pulpo (para ellos solos) con una cerveza. Es una especie de menú popular. 
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Pulpo

¿Y el plato de madera?

Una vez aclarado este matiz importante del pulpo a la gallega y a la feria aprovechando que el Pisuerga pasaba por Valladolid, vamos al quiz de la cuestión: el plato de madera en el que se sirven estos dos platos.
Es así desde hace muchísimos años, “de toda la vida”, que dirían nuestros abuelos, porque estos platos elaborados con madera de pino y diseñados con forma plana pero con un pequeño borde en su parte exterior son ideales para empaparlos en el agua de cocción del pulpo.
Antes de cortar el producto y servirlo, los platos de madera se mojan con dicha agua, lo cual ayuda a mantener durante más tiempo la temperatura del pulpo una vez servido. Así no se enfría tan rápido como lo hace cualquier plato de comida cuando se retira del calor y se sirve en la mesa.
Además, la forma de estos platos de madera y el material en el que se fabrican es perfecta para que recoja la reacción de pulpo adecuada y, sobre todo, para que absorba el aceite y el resto de ingredientes del aliño del pulpo a la gallega y del pulpo á feira. Cuando acabas el pulpo, ¡es el turno de mojar el pan!
Y un tercer argumento que explica la tradición de los platos de madera es el origen de esta comida. Al servirse en fiestas por vendedoras ambulantes —casi siempre eran mujeres—, estas tenían que ir de pueblo en pueblo, de romería en romería, con su tenderete a cuestas, incluida la vajilla. La madera es mucho más resistente que la cerámica y también soporta mejor los golpes y se disimulan mejor las pequeñas roturas que puedan producirse.
De hecho, las ollas (caldeiras), aceiteras, saleros y pimenteros en los que se cocinaba el pulpo y con los que se aliñaba respectivamente, también eran de un material especial: el cobre.
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