8 curiosidades que no conoces sobre el protocolo de los cubiertos en la mesa

Los tiempos han cambiado… pero no tanto. Repasamos algunas normas al comer que siguen plenamente vigentes.

Aunque el protocolo, en general, se ha relajado mucho en lo que llevamos de siglo en relación a cuestiones como la moda o la disposición de las mesas en eventos señalados (una boda, por ejemplo), todavía existen ciertas reglas de educación inamovibles en lo que respecta al comportamiento de los comensales en la mesa. Sobre todo en lo que tiene que ver con los cubiertos.

También en la gastronomía y la restauración hemos visto que los formalismos se relajan. Por ejemplo, restaurantes de categoría que renuncian a los manteles, cocineros de primer nivel que nos invitan a comer con las manos… Pero, como decíamos, hay cuestiones elementales en lo que respecta al comer que siguen vigentes en la actualidad. 

A continuación, destacamos 8 curiosidades de la mano del restaurante madrileño Bodega de los secretos sobre el protocolo de los cubiertos que quizá desconozcas o, al menos, no recuerdes. 

El cuchillo de pescado

No se utiliza nunca para cortar. Jamás, ya que la carne del pescado, al ser tan blanda, puede partirse fácilmente con el tenedor. En el caso de tener que limpiar el pescado, se recomienda el uso de cubiertos tradicionales. 

Marisco

Esta cuestión requiere estudiar un máster exclusivo. En general, se come con las manos, por el comensal puede ayudarse de unas tenazas para romper las partes más duras. Desde Bodega de los secretos recuerdan, además, que si el marisco se sirve preparado, “solo se come con el tenedor” salvo que haya que limpiarlo, como es el caso de las gambas, que pueden comerse con cuchillo y tenedor o también con las manos. En cambio, las almejas se comen con las manos, sin sorber, y las cigalas, con las manos y la ayuda de las citadas tenazas y de un tenedor de marisco. Las ostras, por su parte, “se rompen con un cuchillo especial y, una vez abiertas, se despega el molusco con el tenedor específico para ostras”, añaden desde el restaurante madrileño. 

Trocear las carnes rojas

Tenemos la costumbre los adultos de trocear la carne a medida que la comemos para que no se quede seca o se enfríe más rápido, entre otras cuestiones. Pues bien, este hábito es también una norma de protocolo en la mesa: todas las carnes se comen con cuchillo y tenedor y se trocean a medida que se van degustando. 

Aves enteras

El protocolo con las carnes de ave dice que pueden servirse en la mesa enteras, y allí trincharlas. El anfitrión es el que debe hacerlo y también el que debe servirla siempre y cuando sean de gran tamaño.

Los guisantes no se pinchan

Es posible que tengas la duda de cómo se comen los guisantes. ¿Se pinchan o no? El sentido común dice que no para que no se estropeen antes de meterlos en la boca, pero el protocolo lo estipula como una obligación. Se empujan y cogen con el tenedor y con la ayuda del cuchillo.

Las verduras crudas, con cuchillo

Ahora que están de moda los crudités o las verduras al dente como acompañamiento, debes saber que no deberías pincharlas enteras y morderlas si no puedes comerlas de un solo bocado. En este caso, debes usar un cuchillo para trocearlas previamente.

Las tortillas y huevos, con tenedor

Solo se debe usar este cubierto para comer platos elaborados con huevo. Desde una tortilla hasta un huevo frito. Se comen con tenedor, y también se trocean así.  

Cubiertos de postre

En lo que respecta a los postres, debes diferenciar entre cubertería específica para estos platos y la diseñada para el café, más pequeña. Además, el protocolo marca que con tenedor se toman  las tartas y las frutas, por ejemplo, mientras que la cucharilla se reserva para macedonias, sorbetes, cremas o helados, entre otros postres.

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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