Revista Mía

Cremas frías para no caer siempre en el salmorejo

Compartimos cinco recetas facilísimas de hacer para que varíes de las cremas frías más típicas del final de la primavera y del verano.

En verano, los platos fríos apetecen como lo hacen los guisos y caldos en los días de frío. Salvo que te guste eso de tomarte un cocido con 40 grados —hay gente para todo—, estarás de acuerdo en que las ensaladas y las cremas son las recetas que mejor entran en estas fechas.
La mayoría de las personas que no están de acuerdo piensan que son aburridas e insulsas, pero en el caso de las ensaladas ya te demostramos recientemente que esto no es cierto cuando compartimos contigo alguna de nuestras ensaladas favoritas con base de legumbres.
El “problema” con las cremas es distinto: no está tan extendido el discurso de que da “pereza” comerlas porque hay recetas maravillosas en nuestra gastronomía como el gazpacho, el salmorejo o el ajoblanco. La crítica, en todo caso, viene más por la poca variedad, pero esto tampoco es verdad. Quizá no existan tantas alternativas con la categoría y la tradición de los tres ejemplos citados —hay más, por ejemplo la porra antequerana y la mazmorra cordobesa—, pero cremas frías ricas hay a montones. Y estos cinco ejemplos muy fáciles de hacer en casa (puedes hacerlas aunque no hayas cocinado nunca en tu vida, créeme) que compartimos a continuación son una muestra irrebatible de ello.

Crema de calabacín y garbanzos

Aida Lídice firma esta receta que lleva 4 calabacines, 1 cebolla, 1 patata, 400 gramos de garbanzos cocidos, aove y sal. Más saludable, imposible.
Una vez rehogues la cebolla, añades el calabacín y la patata y después cubres con agua y dejas cocer. En olla exprés, 7-8 minutos. Escurres y guardas un poco del caldo para conseguir la textura de crema y trituras. Por último, añades los garbanzos o recocidos y vuelves a trituras

La vichyssoise es un clásico de la gastronomía atribuido a la gastronomía francesa. Hay multitud de versiones, muchas de ellas frías, como es el caso de este plato a base de guisantes que firma el cocinero Fabián León en Instagram.
Como él mismo dice, es una solución ideal para gastar esa bolsa de guisantes que lleva tiempo en el congelador. La puedes hacer, siguiendo sus pasos, con tu robot de cocina, así que es de lo más sencillo esta receta. Lleva puerro, perejil, mantequilla, patata, agua, leche, sal, pimienta y guisantes. Él añade wasabi para saltear un puñado de guisantes para servir pero es opcional.

Hay mucha vida con el tomate en cremas y sopas frías más allá del salmorejo y el gazpacho. Esta receta de @cookita_tamara es un ejemplo de ello. Lleva ajo, cebolla, pimiento rojo, tomate pera, aguacate, albahaca, sal, aove y un puñado de croutons para servir.
Solo tienes que pinchar las verduras, escaldar los tomates y añadirlos cuando las primeras estén pochadas y agregar agua y unas hojas de albahaca para que cuezca todo junto. Tritura y sirve con croutons y más albahaca al gusto. 

Si no te motiva mucho la cocina y tampoco sueles tener una despensa amplia ni la nevera muy llena, esta receta te interesa especialmente. Se trata de una crema fría hecha solo con zanahoria y zumo de naranja, además de sal.
Haz las zanahorias al vapor, exprime el zumo, tritura todo en un robot de cocina y añade agua y sal hasta obtener la textura ideal. Al frigo cuatro horas mínimo y ¡listo! Pon los toppings que te gusten más para darle más gracia.

Cerramos la lista de cremas frías con una original propuesta de @Menisk's Foodies a base de espárragos blancos gruesos de bote, queso de burgos, huevo cocido, agua, sal y una cucharada de levadura nutricional. Se sirve con jamón en taquitos crujiente y queso. 
Solo tienes que meter todos los ingredientes en tu robot de cocina y triturar hasta que te quede una crema lo más fina posible. Por otro lado, saltea el jamón para que quede crujiente y, si quieres seguir la receta original, derrite un poco de queso en una sartén para servir.

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