4 ejercicios para relajarse en un tiempo exprés

En poco tiempo puedes recuperar la armonía y la serenidad y mantener tu estado de ánimo a tono. Si estás tensa o estresada, tómate un respiro y haz estos ejercicios; te renovarás.

En poco tiempo puedes recuperar la armonía y la serenidad y mantener tu estado de ánimo a tono. Si estás tensa o estresada, tómate un respiro y haz estos ejercicios; te renovarás.

 

1 – Elimina los nervios en 10 segundos

 

Practica la llamada técnica del soplido cuando te encuentres en alguna situación en la que te sientas atrapada y no puedas hacer nada, como en un atasco, encerrada en un ascensor o durante un viaje en avión.

 

Para poner en práctica correctamente esta técnica es mejor estar sola. Su realización no precisa nada más que disponer de unos segundos de tu tiempo, cerrar los ojos y concentrarte.

 

Después de haber llenado los pulmones por completo, espira a fondo exhalando un gran suspiro. De este modo se expulsa mucho mejor el aire que queda en los pulmones y se descarga la energía negativa.

 

Después, inspira y espira de nuevo, pero más lentamente hasta quedarte sin aire.

 

Repite la operación cuantas veces quieras con las manos colocadas debajo del pecho. De esta forma notarás la respiración.

 

Con este ejercicio estás liberando el diafragma, que es el que sostiene la respiración, permitiendo expulsar de manera rápida los excesos de energía y haciendo desaparecer los nervios y tensión acumulados durante una agotadora jornada de trabajo.

2 – Regenérate en 30 segundos

 

El siguiente ejercicio, basado en la técnica del palming, te vendrá muy bien antes de volver a casa si has tenido una jornada trepidante que te ha dejado totalmente extenuada.

 

Frota vigorosamente tus manos para generar calor.

 

Inmediatamente después, posa las palmas de las manos sobre los párpados cerrados, colocando los dedos sobre la frente, y piensa en algo agradable.

 

Respirando lenta y suavemente, déjate llevar por el efecto sedante del calor y de la oscuridad. Las manos crean una fuente de calor y la ponen en contacto con la piel; así lograrás que aumente la temperatura cutánea.

 

Esto es muy importante porque, en situaciones de estrés, la sangre tiene tendencia a concentrarse en la región del corazón y la temperatura baja. Con esta técnica consigues reequilibrar y liberar de contracturas tu organismo.

3 – Sin angustia en 2 minutos

 

La respiración abdominal, uno de los ejercicios más empleados en relajación, te será de gran utilidad cuando vayas a visitar al dentista, a hacerte un examen médico o ante la idea de coger un avión, si padeces este tipo de fobia.

 

Aunque cualquier técnica de relajación es más fácil si se realiza en un lugar tranquilo y oscuro, también puedes llevarla a cabo en tu lugar de trabajo.

 

Consiste en relajar los abdominales, porque su contracción tiende a reforzar el sentimiento de pánico.

 

Siéntate, si es posible, en una silla con respaldo duro y ponte un libro que pese sobre el vientre (para sentir y observar mejor el ritmo respiratorio) y una mano sobre la frente.

 

Progresivamente y sin forzar, acelera el ritmo de la respiración. El tórax debe permanecer inmóvil; solo se tiene que mover el diafragma.

 

Haz una pausa y repite el ejercicio por lo menos cinco veces.

 

Una vez que los abdominales se relajan, la respiración se hace más profunda e intensa, aumentando la concentración de oxígeno en la sangre. Esto disminuye la tasa de óxido de carbono, que es el máximo responsable de poner en marcha todos los mecanismos responsables de la ansiedad y de la angustia vital.

4 – Pierde el miedo en 5 minutos

 

Antes de una entrevista de trabajo, de una cita amorosa o de presentarte al examen de conducir, esta fórmula funciona. Es la postura adormecida.

 

Para realizar el ejercicio deberás elegir una silla baja.

 

Inclínate hacia delante, con los codos descansando sobre los muslos, y deja colgar las manos entre las rodillas.

 

Cómodamente instalada en esta postura, concentra toda tu atención en ese lugar bajo la garganta donde tiene lugar la deglución.

 

Inspira profundamente y espira a fondo, tragando en el momento en el que no quede nada de aire en los pulmones.

 

Enseguida notarás cómo la garganta se relaja poco a poco, y tras ella, el resto del cuerpo. De esta forma estarás preparada y en buena disposición para afrontar al interlocutor responsable de tu inquietud (el jefe, el profesor, tu pareja…)

5- Claves para vivir tranquilo

 

- No abuses de los excitantes y duerme lo suficiente. Recuerda que la tila y la valeriana relajan.

 

- Los colores fríos (verde, azul) aportan serenidad. Visualiza su gama con los ojos cerrados.

 

- Evita sobrecargarte de tensiones y pensamientos inútiles, aprende a dejar la mente en blanco.

 

- Esfuérzate en apreciar la belleza de los objetos que te rodean. Concéntrate en la música, en la lluvia, en todos aquellos sonidos que te resulten agradables y familiares.

 

- Practica algún ejercicio suave, escucha a tu cuerpo y reconoce sus sensaciones. De este modo podrás relajarte mejor.

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