¿Por qué me canso?

Seguro que te lo has preguntado más de una vez. ¿Sabes si se debe a tu ritmo de vida o a algún problema de salud? Los expertos te dan las claves de qué puede haber detrás y cómo ponerle freno.

"Falta de fuerzas que resulta de haberse fatigado”. Esa es la definición que la Real Academia Española de la Lengua da sobre el cansancio. Pero a veces éste no se debe a un esfuerzo realizado, sino a un problema de salud o de hábitos (desde no moverse hasta la anemia, pasando por la deshidratación o los efectos secundarios de un medicamento).

SEDENTARISMO
Tal vez no lo creas, pero no moverse cansa. El ejercicio físico nos inmuniza frente al cansancio. Al hacer deporte, secretamos endorfinas (las hormonas del bienestar), que estimulan nuestras defensas, “nos ayudan a sentirnos mejor a diario y a disminuir el estrés”, explica Sergi Giménez, experto en Actividad Física y Deporte y postgrado en Alimentación, Farmacología y Nutrición Deportiva, de Barcelona. Además, sólo se descansa bien cuando el gasto energético es suficiente (el organismo se repone al máximo cuando el trabajo físico realizado estimula el proceso, si no ‘se queda a medias’. Por eso, el deporte mejora el sueño).
¿Cómo actuar? Camina a diario, por lo menos media hora. Sube escaleras, aprovecha para moverte cualquier momento...

DIETA DESEQUILIBRADA
¿Necesitas tomar mucho dulce? El estrés induce a ello. Se trata de una medida compensatoria. “Cuando se ingieren azúcares o hidratos rápidos (dulces) el aumento de la insulina provoca la entrada en el cerebro del aminoácido triptófano, un precursor de la serotonina (un neurotransmisor que se relaciona con el estado de ánimo). Cuando nos sentimos mal o estamos estresados, nuestro cuerpo ‘reclama’ azúcares”, dice el doctor Alberto Ordóñez, endocrinólogo del Hospital Vithas Nuestra Señora de América (Madrid). Pero el problema es que esa ‘energía que agota’, ya que desequilibra la relación ácido-base del organismo, que siempre debe ser un poco alcalina: lo acidifica y provoca debilidad, migrañas, infecciones, etc.
¿Cómo actuar? Equilibra tu dieta. “Debe componerse de un 60 % de hidratos; un 25 % de grasas buenas y un 15 % de proteínas”, apunta Sergi Giménez.

DEPRESIÓN
“La astenia, conocida comúnmente como cansancio, puede deberse a una depresión, a estar triste y desmotivado. Sentirse débil y tener la necesidad de descansar constantemente son algunas de sus señales de alarma”, dice la psiquiatra Olga San Martino (doctorasanmartino.es). Y agrega: “Provoca fatiga tanto física como mental, aumento del apetito y sensibilidad a ciertos ruidos, al tiempo o a los cambios del entorno”.
¿Cómo actuar? “Hemos de aprender a relajarnos, hacer actividades que nos ayuden a desconectar de las preocupaciones y de nuestro día a día (cine, excursiones), cuidar nuestra dieta y activarnos físicamente. Con estas claves tan sencillas, cooperamos mucho con nuestra salud”, apunta la experta.

ANEMIA FERROPÉNICA
Se caracteriza por un déficit de hierro. “Este mineral forma parte de los glóbulos rojos. Sin hierro, la sangre no puede transportar oxígeno (nutrientes) a las células y, como consecuencia, provoca debilidad y fatiga generalizada”, explica José Antonio López, nutricionista del Hospital Quirón Teknon, de Barcelona.
¿Cómo actuar? Para tratar una anemia, hay que “asegurar el aporte de fuentes de hierro (carne, pescado, marisco y legumbres como las lentejas) y combinar estos alimentos con frutas cítricas en la misma comida (así nos aseguramos su absorción). Y hay que separar los lácteos, el té y el café de las comidas, ya que pueden interferir en la absorción del hierro”, añade el mismo experto.

HIPOTIROIDISMO
La hormona tiroides es la responsable del correcto funcionamiento de múltiples órganos, entre ellos el sistema nervioso central. “Se debe a que el metabolismo va lento. Y comporta un estado que muchas veces se confunde con depresión, ya que hay tristeza, falta de motivación y de alegría, lentitud en el pensamiento, lagunas de memoria y somnolencia diurna. Además, se puede dar de diferentes maneras: agotamiento, debilidad, intolerancia a la actividad física, dolores musculares o articulares al hacer movimientos que antes se desarrollaban con normalidad...”, explica la doctora Tamara Sancho, médico de familia de Barcelona.
¿Cómo actuar? “Suele administrarse levotiroxina para restablecer la función tiroidea normal. Por eso, hay que acudir a consulta”, señala la doctora Sancho.

EFECTO DE MEDICAMENTOS
“Ya sea por un efecto secundario o por sobredosis,  los fármacos pueden provocar cansancio. El hecho de iniciar un tratamiento y sentir astenia indica que ésta puede ser la causa, aunque también pueden darse otros síntomas: el dolor muscular puede acompañar al cansancio por estatinas (tratamiento del colesterol), la somnolencia, al provocado por antihistamínicos (se usan frente a las alergias) y benzodiazepinas (para el insomnio), y el mareo a los hipotensores. También los antidepresivos  provocan cansancio”, dice la doctora Marta Puig-Soler, médico de familia de Barcelona.
¿Cómo actuar? No suspendas el tratamiento por tu cuenta. “Ante la sospecha, debe siempre consultarse con el especialista para valorar el tratamiento”, agrega.

DIABETES
Cuando una persona tiene diabetes no está aprovechando la glucosa o energía para su cuerpo. De ahí que el cansancio sea uno de los síntomas de esta enfermedad: las células no pueden absorber la glucosa y, por tanto, no tienen combustible para realizar sus funciones. Si te sientes cansada, has adelgazado, haces mucho pis y tienes mucha sed, acude a tu médico.

FATIGA CRÓNICA Y FIBROMIALGIA
El cansancio extremo y recurrente es uno de los síntomas de estas dos enfermedades, que suelen acompañarse con cansancio o malestar tras realizar un esfuerzo, dolores musculares y articulares, trastornos digestivos, aparición o agravamiento de alergias, falta o excesivo apetito... Consulta con tu médico siempre.

LA MENOPAUSIA, INFLUYE
Según el doctor Javier del Pozo, ginecólogo de la clínica Teknon (Barcelona), “durante la menopausia, la bajada de las hormonas sexuales (los estrógenos, progesterona y testosterona) suele comportar cansancio y falta de tono vital. Pero también influyen factores emocionales como la ansiedad, el desánimo, el estrés y los trastornos del sueño, que suelen tener un papel importante en  esta complicada etapa. Hacer ejercicio, seguir  la dieta mediterránea y procurar descansar es el ‘trípode preventivo’ para contrarrestar los efectos de la menopausia”.

Por: Carmen Sabalete

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