Todo sobre el pimiento amarillo

No todo el mundo sabe de dónde viene la tonalidad de esta variedad, mucho menos utilizado en el recetario tradicional español que sus semejantes de color verde y rojo

Uno de los grandes secretos de la cocina española, tanto de la mediterránea como de la atlántica, es el uso de los vegetales. Curiosamente, el consumo de carne en nuestro país está disparado, con valores que se mueven en porcentajes mucho mayores de los que recomienda la OMS, y somos famosos por nuestros pescados también, pero es la verdura la gran tapada.

Es difícil de explicarle a alguien ajeno a nuestro recetario que es el sofrito la base que le permite disfrutar tanto de nuestros platos, que son la cebolla, el ajo o los pimientos los que merecen llevarse el mérito. Pero precisamente esto de tener tan integradas culturalmente determinados vegetales a la hora de cocinar en casa, hace que ingredientes vegetales que llevan tiempo compartiendo un espacio en el lineal de los comercios sean grandes desconocidos para mucha gente. Ocurre con el protagonista de estas líneas, el pimiento amarillo, que vendría a ser algo así como el McCaulay Culkin de esta variedad de verdura, el hermano pequeño al que se olvida la familia porque vive solo en la buhardilla.

Bromas aparte, estaremos de acuerdo en que se da un curioso caso con el pimiento amarillo: conocido extensamente por esa presencia que ha ido ganando en las tiendas y por el mayor conocimiento de otras cocinas que lo usan a menudo como la asiática o la peruana, por citar dos ejemplos, muy pocas personas podrían decir algo sobre él más allá de su apariencia. Ni de dónde viene, ni cómo sabe ni tampoco cómo cocinarlo. Por eso hemos decidido rescatarlo para contarte todo sobre él y que así le vayas haciendo un hueco en tu carrito de la compra. 

Origen

Dentro de los pimientos morrones, que son la especie más conocida por todos, la que conocemos de forma extendida como pimiento, dejando los nombres compuestos para otras variedades menos utilizadas, existen diversas tonalidades, como todo el mundo sabe. Es menos conocido, en cambio, el origen de cada una de ellas: ¡el mismo!

Lo único que varía es su maduración: el verde es el menos maduro, el rojo el que más tarda en recogerse y el amarillo estaría en una fase intermedia, al igual que ocurre con los anaranjados, todavía menos conocidos. Por lo tanto, todos ellos son el mismo fruto. Con este dato, si lo desconocías, habrán encajado inmediatamente esas piezas sueltas en tu cabeza que no entendían que en ocasiones los pimientos rojos tengan trazas de otras tonalidades. 

Una vez resuelta la duda del origen de esta verdura cultivada por todo el mundo -desde China hasta México, pasando por Turquía, España y Holanda, entre muchos otros países-, y de paso el de sus “hermanos”, las demás dudas que existen acerca de ella se reducen al mínimo porque todas siguen la misma lógica en base al proceso de maduración: de menos a más. 

El por qué de su color

Pimiento amarillo
Pimiento amarillo (Foto: iStock)

Lo hacen en el sabor, que aumenta de dulzor según avanza dicho proceso, y en sus valores nutritivos, que también son mayores a medida que el fruto madura. Acerca de lo primero, para hacerse una idea de cómo sabe el amarillo en concreto, lo tienes muy fácil puesto que tienes referencias muy presentes a ambos extremos. El pimiento amarillo es más dulce que el verde, que ya sabes que suele asociarse más como acompañamiento de carnes, y menos que el rojo, que para muchas, entre las que nos incluimos ), es la joya de la corona de la comida casera por todas las opciones que ofrece.

Sobre el aspecto nutritivo, aunque no es un aspecto trascendente porque los tres son productos saludables que encajan perfectamente, como verduras que son, en las dietas recomendadas desde el punto de vista de la salud, basta con saber que la cantidad de vitamina C es mayor en los pimientos rojos, de lo que se deduce que los amarillos tienen también más que los verdes.

Cómo comerlo

pimientos
Pimientos (Foto: iStock)

El detalle del sabor, ese punto de dulzor que aporta el pimiento amarillo a medio camino entre el verde y el rojo, sí que es importante tenerlo en cuenta a la hora de introducirlo en tu cocina casera. De todos modos, no debes tenerle ningún miedo a este producto si nunca lo has utilizado antes porque a poco que hayas cocinado alguna vez pimientos, sabrás cómo se les puede sacar partido perfectamente. Al fin y al cabo, el amarillo se cocina de forma similar porque la carne es la misma y su textura también. 

 Asados o a la barbacoa son excelentes acompañamientos, pero en crudo, muy picados, se pueden disfrutar perfectamente si aprendes a combinarlos como hacen en una de las cocinas más ricas del mundo, la peruana, donde se recurre a menudo al ají amarillo, que es como se conoce al otro lado del charco al pimiento. Además, también es muy recomendable lo bien que van en platos al wok de inspiración asiática, donde también es un producto muy utilizado. 

 No hace falta complicarse mucho la vida: simplemente añade una pizca de pimiento amarillo en tiras a tu versión de los  noodles con verduras -con anacardos, pollo y salsa de soja es nuestra favorita- y no solo estarás añadiendo un matiz más de sabor, sino que la receta te quedará más atractiva visualmente gracias a lo llamativo del color amarillo. De hecho, esta del color es probablemente una de las mayores virtudes de nuestro protagonista en estas líneas, ya que es innegable que ayuda a que los platos entren por los ojos. 

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