El sencillo truco para que la lechuga te dure fresca un mes

La especialista en cocina casera Laura López Mon comparte el truco más sencillo y efectivo para ello.

Como buenos cocinillas, no podemos perder detalle de lo que cuece, nunca mejor dicho, en el universo culinario y gastronómico dentro de las redes sociales. Siempre estamos con un ojo puesto en las nuevas recetas de los chefs más activos en Instagram, como Dani García, Dabiz Muñoz o Jordi Cruz, pero tampoco perdemos detalle de los consejos prácticos que comparten los influencers especializados en cocina casera. Tienen mucho y muy interesante que decir. Así lo demuestra el tutorial de Laura López Mon para conservar fresca y crujiente la lechuga ¡durante un mes!

López Mon comparte habitualmente tips de cocina casera con sus más de 500.000 seguidores en la red social. Allí vuelca sus conocimientos aprendidos sobre gastronomía y nutrición y puestos en práctica gracias a su experiencia. Uno de los más útiles, sorprendentes e interesantes que ha mostrado en los últimos tiempos es el proceso que permite disfrutar de las hojas de una lechuga convencional frescas durante 4 semanas aproximadamente. 

Comprar lechuga no es precisamente lo más estimulante que se puede hacer en el mercado, pero todavía lo es menos llevarse la pieza entera a casa porque enseguida pensamos en que se nos va a estropear. Por eso, acabamos comprando las famosas bolsitas ya preparadas con cantidades para una o dos raciones. Esto implica un mayor consumo de plástico y, sobre todo, pagar el kilo más caro. Además, nunca estará tan fresca como cuando utilizamos la pieza entera.

Por eso, y por lo fácil que resulta prepararla tal y explica Laura López Mon, creemos que merece mucho la pena que conozcas, si no lo viste en su día en las redes sociales de la influencer, cómo conservar la lechuga para que aguante en buenas condiciones tanto tiempo.

Paso a paso

Lo primero que debes hacer una vez tengas la lechuga encima de tu tabla de cortar en la cocina de casa es clavar una tijera en el centro, en su parte dura, para que te dé estabilidad. Esto es así para poder cortar con seguridad la lechuga. Con un cuchillo, corta por un lado, luego gira la tijera y haz lo propio por el otro lado. Siempre por el más alejado a tu cuerpo. Por último, corta el centro hasta llegar a esa parte dura de la lechuga que desechamos en el contenedor de orgánicos (si dispones de este servicio en tu zona de residencia). 

A continuación, introduce toda la lechuga en un bol grande con agua que la cubra para lavarla muy bien. Esto lo hacemos así habitualmente, siempre que utilizamos un cogollo entero (o medio) de lechuga fresca. Una vez removida y bien limpia, tienes que escurrirla y secarla. Lo primero puedes hacerlo con el utensilio de cocina apto para ello o con cualquier otro truco que tengas controlado y sea efectivo. Para secarla bien, Laura López Mon recomienda volcarla sobre papel de cocina y envolverla para que vaya soltando todo el agua que le quede. Es parecido a lo que hacemos con los fritos a los que queremos retirar el exceso de aceite.

Por último, para que la lechuga se conserve un mes como promete la especialista en cocina casera, tienes que meter la lechuga cortada, lavada, escurrida y secada en un bote de cristal. Puede ser reutilizado: el típico de garbanzos, lentejas o verduras en conserva, que sea alto eso sí, para que entre más cantidad de lechuga. 

Puedes apretarla bien. De hecho, debes hacerlo porque en la parte superior del bote, encima de toda la lechuga, antes de cerrarlo, tienes que colocar una capa más de papel de cocina. Este es el tío clave para que el consejo de Laura López Mon sea efectivo. Una vez lo hayas hecho, cierra bien el bote para aislar su contenido del exterior y guárdalo en la nevera bocabajo, apoyado sobre la tapa, de tal forma que la primera capa que veas si miras de abajo a arriba el bote sea el papel de cocina, justo la que metiste en último lugar.

De esta forma, siempre y cuando sigas los pasos y la conserves bien a medida que la uses, tendrás lechuga fresca y crujiente para tus ensaladas y acompañamientos de las próximas cuatro semanas. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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