Una infusión para cada momento del día

Ahora, en invierno, apetecen más que nunca. ¿Sabes cuál es la que mejor sienta según la hora del día que sea? Toma nota.

Ahora, en invierno, apetecen más que nunca. ¿Sabes cuál es la que mejor sienta según la hora del día que sea? Toma nota.

 

 

Cuando nos preparamos una infusión, solemos elegirla en función del momento o la situación en que nos encontramos (y de nuestros gustos, claro). Pero además estas bebidas, según sus distintas propiedades, pueden ayudarnos a mantenernos más despiertos, a digerir mejor una comida, a concentrarnos, a relajarnos... Y por eso todas tienen su ‘hora perfecta’.

1. Con el desayuno: despertarnos y comenzar un nuevo día supone siempre un esfuerzo, y nunca viene mal una pequeña ayuda. La mejor apuesta: té rojo. Su contenido en teína estimula el sistema nervioso central y nos hace sentir más despiertos. ¡Y es una inyección de antioxidantes!

 

2. A media mañana: acompañar el bocadillo del almuerzo o la fruta del tentempié con un té verde es una buena opción para continuar la jornada con energía.

 

3. Después de comer: como digestivos genéricos, tenemos la menta y el poleo (normalmente, se preparan juntos). Si en la comida hemos tomado legumbres, coliflor, brócoli o repollo, el anís verde, el anís estrellado y el hinojo nos ayudarán a calmar los gases (son carminativos). Y si hemos bebido alcohol, para proteger el hígado podemos añadir cardo mariano o diente de león a nuestra infusión.

 

4. A media tarde: hay una amplia gama de tés reconfortantes para esta hora: rojo, verde, blanco, negro y té Oolong. Se diferencian por la maduración y fermentación de las hojas. Pero si la teína nos quita el sueño, podemos tomar infusiones sin este excitante, como el rooibos, que está delicioso mezclado con otros ingredientes: por ejemplo, vainilla o chocolate.

 

5. Después de cenar: nos disponemos a dormir. Podemos optar por todo un clásico relajante, la tila, o añadir un beneficio extra tomando una infusión que sea tanto digestiva como calmante; por ejemplo, el azahar, la hierbaluisa y la manzanilla. Son también sedantes la melisa, la valeriana y la hierba de San Juan.

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