Revista Mía

Trucos de cocina

¿Sirve de algo utilizar una cucharilla para tapar el cava?

Siempre se ha dicho que para conservar las botellas de cava una vez abiertas podemos poner una cucharilla en el lugar donde iba el tapón para evitar que pierda gas. ¿Tiene esto algo de cierto? ¿Resulta eficaz o es solamente un mito?

¿Sirve de algo utilizar una cucharilla para tapar el cava? (Miguel Angel Lurueña)
Una de las tradiciones navideñas más arraigadas es brindar con cava, con champán o con sidra achampanada. Son bebidas que solemos destinar a ocasiones especiales, como la cena de navidad y sobre todo, la cena de nochevieja, cuando brindamos por el nuevo año. Y es que tradicionalmente estas bebidas se han asociado a ciertos aspectos que consideramos positivos, como “el éxito”, “la suerte”, “el lujo”, etc.
Lo que ocurre con estas bebidas es que muchas veces las destinamos solamente a eso, al momento del brindis, y luego ni siquiera las bebemos o no terminamos las botellas una vez abiertas, así que nos toca guardarlas para otra ocasión. Aquí nos encontramos con un inconveniente y es que se trata de bebidas espumosas, lo que significa que contienen dióxido de carbono.
¿Sirve de algo utilizar una cucharilla para tapar el cava?

Aunque suele ser una práctica muy común, en realidad serviría de poco.Istock

Si las dejamos abiertas, este gas se escapa por la abertura, con lo que finalmente dejan de ser bebidas espumosas, perdiendo así una de sus características más particulares. Eso se traduce en un deterioro del sabor (porque el dióxido de carbono aporta un sabor ácido) y de la sensación que deben causar en la boca: pierden fuerza y dejan de provocar ese cosquilleo que producen las burbujas.

¿Qué hay del método de la cuchara?

Tradicionalmente se ha dicho que para evitar la fuga de ese dióxido de carbono lo mejor es introducir una cucharilla de postre en el lugar donde en un principio iba alojado el corcho. Así, el cubierto queda colgando, con el mango introducido en el cuello de la botella y la parte restante asomando por la parte de fuera. Con este “infalible” truco, se supone que el cava, el champán o la sidra achampanada se mantienen en buenas condiciones durante el tiempo que los mantengamos abiertos. Eso sí, para ello hay que meterlos en el frigorífico.
Ahora bien, este truco tiene mucho de creencia y poco de fundamento. El dióxido de carbono es un gas, y como tal se comporta como el fluido que es. Como es volátil, puede salir sin problema a través del hueco que queda entre la cucharilla y la abertura de la botella. Quizá se visualice mejor si imaginamos la misma situación con otro tipo de fluido, como agua o el propio cava. Si le diéramos la vuelta a la botella, sujetando la cucharilla con la mano para que permaneciera en su lugar, el líquido saldría sin problema por los huecos que quedan entre el cubierto y el agujero del envase.

Este truco tiene mucho de creencia y poco de fundamento.

¿Por qué se ha mantenido esta creencia durante tanto tiempo?

Mucha gente sigue poniendo en práctica el truco de la cucharilla porque está convencida de que funciona. Podemos comprobarlo. Si introducimos el cubierto en una botella abierta y la guardamos durante un par de días en el frigorífico, veremos que sigue manteniendo parte del gas. 
Botella de cava

Aunque podemos pensar que puede ser útil, en realidad es truco de la cucharilla en la botella de cava no sirve de muchoIstock

Pero eso no ocurre por el efecto de la cucharilla, que apenas dificulta la salida del gas sino por efecto de la baja temperatura que hay en el frigorífico. De este modo el dióxido de carbono es menos volátil, y lo mismo ocurre con otros compuestos que forman parte de la bebida, como el alcohol y el agua, que se evapora menos. Así, hay una menor pérdida de todas estas sustancias que en caso de dejar la botella a temperatura ambiente.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Como acabamos de mencionar, la cucharilla apenas resulta de utilidad porque casi no tapa el agujero de la botella. Resulta más efectivo tapar ese agujero por completo, algo que parece obvio pero que no todo el mundo hace. Para ello podemos utilizar el propio corcho, aunque tendremos que perfilarlo con un cuchillo para que vuelva a encajar en el interior del cuello de la botella. 
De todos modos, esta solución resulta engorrosa y además de ser un poco chapucera, resulta menos efectiva que utilizar un tapón específico para este fin, que es el método más recomendable para tratar de mantener en buen estado las características de estas bebidas. Existen diferentes opciones en el mercado, pero las más efectivas son las que logran un cierre hermético. Además, algunas van acompañadas con pequeñas bombas de vacío para extraer el aire del interior de la botella y reducir así que algunos de los compuestos de la bebida se oxiden.
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