Revista Mía

Esmorzaret, así es el almuerzo valenciano tan clásico como la paella

Es tan popular como la paella, tanto que de 9 de la mañana a las 12 del mediodía los bares sirven auténticos banquetes populares. 

En Valencia y Castellón (y alrededores) hay una tradición que une tanto como la paella y, a nivel interno, es tan popular como esta: el esmozaret, un almuerzo en mayúsculas que tienes que conocer para no alucinar cuando visites un por primera vez un bar de esta zona de España entre las 9 de la mañana y las 12 del mediodía.
Esta es la franja horaria en la que se sirve el almuerzo valenciano. Es la hora de esmorzar como lo hacían los trabajares del campo que empezaron esta tradición que goza todavía de muchísimo seguimiento. La tradición, eso sí, ha evolucionado, ya que aquellos trabajadores se iban al bar en el descanso a comerse su bocata y pagaban la picaeta y las bebidas. Ahora, por lo general, el bocadillo se pide también en el bar, aunque alguno se lo lleve todavía de casa.
El esmorzaret, que es un símbolo de la cultura y de la gastronomía popular valenciana, es el brunch español cuando todavía no habíamos oído este anglicismo a nuestro alrededor. Como dice la página oficial de Turismo de Valencia, “Aquí se desayuna sin pasión y se espera la hora del esmorzaret, entre las 9:00, para los más puristas, y las 12:00, para los más rezagados, con veneración rayana en lo litúrgico”.

De qué se compone el esmorzaret

Esta fuente oficial sitúa la tradición en l’Horta, y explica esa costumbre de llevarse el bocadillo de casa que antes mencionábamos.
Antes del bocadillo, se toma a base de entrante la conocida picaeta o aperitivo. Se trata de una selección de encurtidos varios, cacaus (cacahuetes con cáscara) aceitunas, altramuces (tramussos en valenciano) y una ensalada abundante con tomate y cebolla tierna.  A esta parte del almuerzo se la conoce como “gasto” porque era lo que pagaban los jornaleros del campo cuando empezó la tradición. Dicho de otro modo, “Era el único peaje que abría las puertas del paraíso”, apuntan desde Turismo de Valencia.
De beber, nada de agua, aunque hay quien la toma, por supuesto. El esmorzaet clásico se riega con cerveza fría o vino con gaseosa (vi amb llimonà), que abre el camino al plato fuerte: el bocadillo.
Bocadillo serranito

BocadilloiStock

Este puede ser de diferentes combinaciones, “la imaginación es el único límite”, aseguran desde Turismo de Valencia. De embutidos de cerdo, huevos fritos, carnes variadas, vegetales que acompañan y equilibran… Los entrepans tradicionales que puedes encontrar en la carta de los bares valencianos hoy en día son el “blanco y negro (longaniza y morcilla) con habas; el de carne de caballo con ajos tiernos; el Almussafes (sobrasada, queso fundido y cebolla caramelizada), y el frugal Chivito (lomo a la plancha, huevo frito y beicon, rebajados con mahonesa, queso y, eso sí, lechuga)”, entre otros, destacan desde Turismo de Valencia. La única condición indispensable es que el pan rebose.
Pero el almuerzo no acaba aquí. Después del bocadillo toca disfrutar del cremaet, que no es otra cosa que un licor castellonense —café con ron— en el cual el alcohol quemado se aromatiza con granos de café, canela en rama o piel de limón —ya sabes que el limón también se utiliza para el café del tiempo en Valencia; esto es, café solo con hielo y una rodaja de limón—.
Ahora ya sabes por qué entre las 9 de la mañana y las 12 del mediodía en Valencia y alrededores las mesas de los bares son protagonistas de semejantes banquetes populares. No se celebra nada; “solo” se almuerza.
tracking