Revista Mía

Así se hace el huevo frito perfecto según David Muñoz

El reconocido recientemente como mejor cocinero del mundo ha sido el primer invitado de El novato, programa que presenta el futbolista del Betis. 

Joaquín Sánchez sigue jugando al fútbol en el club de sus amores, el Real Betis Balompié más allá de los 40 años, pero ya hace tiempo que se prepara para su futuro lejos del campo de fútbol. Su faceta de showman le ha llevado a estrenar en Antena 3 El novato, un programa de televisión producto por Proamagna, similar al formato de Mi casa es más tuya, en el cual ha sido el primer invitado el mejor cocinero del mundo, Dabiz Muñoz.
Se da la curiosidad de que el chef de RavioXO y DiverXO, este último único tres estrellas Michelín de Madrid —próximamente cambiará de ubicación a un centro comercial de lujo en la urbanización La Finca— jugó al fútbol en la niñez a muy nivel en categorías inferiores, pero finalmente se decantó por los fogones. Ahora, cocinero y deportista (y presentador) se han visto las caras en televisión, donde han mantenido una charla distendida y divertida, con el buen rollo siempre presente.
De todo lo que Dabiz Muñoz le ha contado y enseñado a Joaquín, lo que más nos interesa a nosotros desde nuestro prisma, el de cocina, es cómo debe ser el huevo frito perfecto. Ya sabíamos que para el chef la tortilla de patata debe ser sin cebolla —hubo pique en el programa porque a Joaquín le gusta con cebolla—, también cómo hace las tortillas francesas en casa, pero no le habíamos confesar sus trucos para clavar el huevo frito como a él le gusta, con puntillita y la yema líquida.
Además de la temperatura del aceite, clave para que el huevo quede de diez, Dabiz Muñoz le recomendó a Joaquín Sánchez y a toda la audiencia del problemas de paso que contara unos 20 segundos sin tocar el huevo desde que lo echa en la sartén antes de darle con la espumadera. Con unos “toques mágicos” con esta herramienta de cocina, Muñoz consigue que el huevo tenga esa puntillita perfecta.
Joaquín, que se encargó de sacar el huevo de la sartén una vez tenía el punto perfecto, con la yema con la consistencia justa para no romperse antes de mojar el pan en ella —líquida por dentro—, se ganó las loas de su maestro en la cocina por un día. "No os podéis ni imaginar cómo ha freído un huevo. Ha sido de matrícula, con la puntilla doradita, la yema líquida… Lo vamos a llamar 'Joaquín, el huevo frito", dijo Muñoz.
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