Bagels caseros

Puedes abrirlos al medio y untar mantequilla y mermelada o rellenarlos con queso, salmón, embutido o los ingredientes que más te apetezcan.

Ingredientes:

  • 500 g de harina de fuerza
  • 350 ml de agua
  • 6 g de levadura prensada (2 g seca)
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de miel o azúcar
  • miel para la cocción
  • semillas de amapola y sésamo
Tiempo de preparación: 75 minutos
Tiempo de cocción: 15 minutos
Económica
4 comensales
Tipo de receta: Cereales
Light
Vegetarianos

Elaboración:

  1. Amasa todos los ingredientes en un bol grande, hasta que quede una masa firme y algo dura, pero elástica. Luego, deja fermentar 1 hora, para que la masa crezca. Tapa con un trapo.
  2. Divide la masa en varias porciones. Enrolla cada masa formando unos tubos anchos y júntalos como si fuesen una rosquilla, consiguiendo que los dos extremos queden bien unidos. Tápalos y déjalos reposar unos 20 minutos.
  3. Precalienta el horno a 240 °C. Introduce los bagels en una olla llena de agua con un poco de miel y hiérvelos durante 1 minuto. Escurre los bagels, colócalos en una bandeja refractaria y hornéalos durante 10 o 12 minutos. Antes de meterlos en el horno, esparce unas semillas de amapola o sésamo.
  4. Deja enfriar los bagels en una rejilla. Para conseguir unos panecillos más dorados, usa el ventilador en el horno. Una vez fríos, rellénalos a gusto.

Cómo conservar el pan más tiempo

Si te gusta el pan, te damos algunas claves para conservarlo durante mucho más tiempo.

En primer lugar, hay que tener en cuenta de qué calidad es nuestro pan. Los ingredientes utilizados en las panaderías actuales suelen de dudosa calidad, por lo que afecta directamente a la conservación de nuestras recetas. Los nuevos tipos de harina, la fermentación acelerada y unas malas prácticas conllevan un deterioro acelerado de nuestro pan. Por ello, aunque es habitual que de un día para otro nuestro pan esté duro, te damos algunos trucos para alargar su vida útil. 

Cuando compramos el pan se puede conservar de varias formas. Primero, guardándolo en una bolsa de tela, una panera o una bolsa de plástico. Nuestra tarea principal es preservar la humedad para mantenerlo en unas condiciones adecuadas. La bolsa de plástico es la peor forma de guardarlo, ya que pierde su textura en un corto periodo de tiempo. En cambio, las bolsas de tela y las paneras son opciones muy recomendables, ya que se pueden cerrar y aislar nuestro pan de forma adecuada.

Otra cuestión es el lugar donde guardemos nuestra bolsa. El frigorífico es muy poco recomendable para almacenar cualquier tipo de pan porque altera su textura y se reseca. Por otro lado, el congelador sí que se puede utilizar para guardar el pan para otro momento. Para ello, tienes que introducir el pan en un envase hermético. Cuando vayas a utilizarlo lo sacas del recipiente, lo dejas durante tres horas en la nevera para que se descongele y por último, unas horas a temperatura ambiente. Nunca utilices el microondas para hacer este paso, ya que podría resecarse y endurecerse.

Si quieres consumir el pan como recién hecho, un truco es calentarlo unos minutos al horno. El tiempo dentro del horno no debe sobrepasar los cinco minutos y recuerda rociarlo con agua antes de meterlo o cubrirlo con un paño húmedo. De esta manera, se conservará la humedad, mientras se calienta.

Otra opción es utilizar el pan duro para tostadas. Se puede tostar en una tostadora o al horno para preparar aperitivos o para desayunar y también cortarlo para preparar pinchos para dipear.

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