Humita: qué es y cómo se puede hacer

Te contamos qué lleva y cómo se hace el sabor más popular de las famosas empanadas argentinas

Con el boom ya comentado en alguna ocasión anterior de las empanadas argentinas, cuyos locales especializados se han multiplicado en las ciudades españolas en los últimos tiempos, es muy probable que te haya llamado la atención un “sabor”, el de humita, que además es uno de los clásicos de este bocado. 

¿Sabes lo que lleva? Hay quien sí porque se trata de un guiso muy típico de la cocina latinoamericana. Otros porque, simplemente, lo han consultado en el establecimiento donde se hacen con las citadas empanadas, pero estamos seguros de que mucha gente se va sin hacerlo y se queda con la duda rondando su cabeza. ¿Has clicado en esta pieza por eso? Pues vamos a sacarte de dudas. 

Diferencias con los tamales

La humita no es otra cosa que “un guiso tradicional elaborado con maíz y originario de las regiones andinas de Chile, Perú, Argentina, Bolivia, Ecuador y parte de Colombia”, explica el equipo de Tita de Buenos Aires, tienda especializada en productos argentinos. Sus ingredientes pueden variar en función de la región e incluso de la receta familiar, ya que como plato tradicional que es, existen múltiples versiones. Sin embargo, lo habitual es que lleve “además del propio maíz, bechamel, cebolla, calabaza y queso”, apuntan desde Tita de Buenos Aires.

El nombre del plato, humita, proviene del quechua, Y se puede cocinar de dos maneras principalmente. Por un lado, “se trata de una masa de maíz que se envuelve en hojas de choclo” o bien se puede presentar directamente como un guiso en olla, al estilo de los platos de cuchara españoles.  Aunque la versión original, la envuelta en hojas de choclo (de maíz), recuerda a los tamales mexicanos, existen diferencias entre ambos bocados populares. “La humita se prepara con granos de maíz frescos y el sabor es más dulce que el de los clásicos tamales mexicanos a partir de maíz seco”, explican desde Tita de Buenos Aires. 

La empanada de humita

En el caso concreto de Argentina, la humita se presenta sobre todo como sabor de sus famosas empanadas. Para hacer el guiso, es fundamental la cebolla, “que se rehoga bien picada en una olla al principio con un poco de manteca y morrón —pimientos dulces, no confundir con los picantes, conocidos como ají—“, señalan desde Tita de Buenos Aires.

Los choclos y el queso rallado también juegan un papel esencial, y lógicamente la sal y la harina. Esta última es la que da consistencia a la mezcla, si bien se utiliza leche en ocasiones, para que no espese demasiado. “En países como Chile suelen incluir también albahaca como un ingrediente imprescindible”, indican desde Tita de Buenos Aires. 

La receta es muy sencilla porque no hay más que ir añadiendo los ingredientes en orden para que se cocine la masa, que una enfriada se utiliza para rellenar las empanadas que luego se cocinarán al horno.  

Ejemplo de receta de humita

Para hacer tus pinitos con el guiso de humita en casa, te recomendamos esta receta de la sección gastronómica de Clarín, diario de referencia en Argentina. 

Para hacerla, necesitarás 12 choclos, 3 cucharadas de manteca, 2 de aceite, cebolla picada, albahaca, dos pimientos dulces picados, 400 gramos de queso rallado tipo mozzarella, 800 gramos de calabaza, una pizca de azúcar, y otra de sal, pimienta y nuez moscada. Los pasos son los siguientes: 

  1. Limpiar y lavar los choclos.
  2. Rallar 8 de los choclos y desgranar con la ayuda de un cuchillo los otros 4.
  3. Pelar y hervir la calabaza. Hacer un puré con ello.
  4. Calentar una olla con la manteca con el aceite. Rehogar la cebolla y el morrón.
  5. Agregar los choclos rallados y desgranados, con todo su jugo.
  6. Añadir el azúcar. Salpimentar y condimentar con la nuez moscada. Cocinar 10 minutos.
  7. Agregar el puré de calabaza, la mozzarella y la albahaca.
  8. Retirar del fuego y dejar reposar 10 minutos con la olla tapada.
  9. Se puede servir así, espolvoreando pimentón, o aprovechar el relleno, cuando esté atemperado, para hacer empanadas. 
Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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