Sopa de congrio con gambones

Una opción muy socorrida para los días de frío invernal. Esta sopa no solo es deliciosa sino que es muy nutritiva y saludable.

Ingredientes:

  • 750 g de congrio en un trozo
  • 200 g de gambones
  • 2 tomates rojos
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 bulbo de hinojo pequeño
  • 100 ml de vino blanco
  • 400 ml de caldo de pescado
  • 50 ml de aceite de oliva
  • Unas hebras de azafrán
  • 1 cuch de cebollino picado
  • Pimienta
  • Sal.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 30 minutos
Económica
4 comensales
Tipo de receta: Pescado
Light
Sin gluten

Elaboración:

  1. Limpiar muy bien el congrio, retirar la piel y las espinas y cortarlo en dados.
  2. Retirar el intestino a los gambones.
  3. Escaldar los tomates 2 minutos.
  4. Pasarlos por agua y escurrir.
  5. Pelar los tomates, retirar las simientes y cortar en trozos.
  6. Pelar y picar la cebolla y los ajos.
  7. Cortar los tallos superiores y las hojas del hinojo y retirar los hilos tirando hacia la raíz.
  8. Cortarlo en juliana fina.
  9. Calentar el aceite en una cacerola y rehogar la cebolla y los dientes de ajo sin que cojan color.
  10. Incorporar el tomate y saltearlo a fuego vivo hasta que haya perdido toda su agua.
  11. Salpimentar.
  12. Agregar el hinojo y cocer a fuego suave 5 minutos.
  13. Mojar con el vino blanco y reducir unos minutos.
  14. Tostar las hebras de azafrán y añadirlas al caldo de pescado hirviendo.
  15. Agregar el sofrito junto con el congrio.
  16. Llevar a ebullición, cocer durante 5 minutos.
  17. Rectificar la sazón si fuera necesario, incorporar los gambones y el cebollino.
  18. Tapar la cacerola y dejar reposar 5 minutos antes de servir.

¿Qué debes saber sobre la sopa de congrio y gambones?

El congrio es un tipo de pescado blanco, ha sido muy desconocido en nuestra gastronomía, aunque cada vez es más frecuente encontrarlo en las cartas de los mejores restaurantes. Su sabor es suave y su carne es magra y presenta una textura tierna y jugosa, esto permite combinarlo con muchos guisos, estofados y sopas. Suele aprovecharse la cabeza para la elaboración de consomés, ya que le da un sabor suave y ligero.

Este tipo de pescado es muy nutritivo, al igual que el resto de pescados blancos su contenido en grasas es bajo y su digestión es fácil y muy ligera. Contiene proteínas de alto valor bilógico, aunque su proporción es mínima. Es muy nutritivo y rico en vitaminas, entre las que destacan la vitamina A y del grupo B como B1, B2 y B3, siendo la primera la que se encuentra en mayor proporción. 

En cuanto a sus minerales destacan el fósforo, que es el encargado de cuidar de la salud ósea, también protege el sistema nervioso y el muscular. También es rico en magnesio, calcio, zinc y en menor medida hierro.

Es un pescado ideal para ser cocinado o guisado, también puedes cocinarlo frito, en rodajas de grosor medio. La parte más agradecida a nivel culinario es la que está cerca de la cabeza, ya que es más jugosa, sabrosa y la que mejores resultados te dará en la cocina.

Importante si vas a congelarlo, asegúrate de que este no contenga humedad, sécalo previamente con papel de cocina y congélalo solo cuando esté completamente seco. Lo más recomendable es cómpralo fresco en la pescadería y cocinarlo en el día, ya que su sabor y su frescura es única e inigualable.

Innova y experimenta con este pescado, en sopa, guiso, frito… como más te guste. Nosotros nos quedamos con esta sopa, es deliciosa.

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