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¿Debo castigar a mi perro?

Si tu perro no cumple las normas que le has inculcado debes reprenderle con firmeza y cariño. Pero solo deberás castigarle cuando sea necesario.

Si tu perro no cumple las normas que le has inculcado debes reprenderle con firmeza y cariño. Pero solo deberás castigarle cuando sea necesario.

 

Antes de castigar a tu mascota tienes que haberle dejado claro que hay prohibiciones indiscutibles y que eres tú quien manda.

 

El cachorro debe conocer, desde los primeros días de su vida, lo que puede hacer y lo que desencadenará la cólera de su amo.

 

Además, está habituado al castigo desde su nacimiento; durante las semanas que ha pasado con su madre, ella le ha inculcado las buenas maneras.

 

De esta forma, un comportamiento indeseable es sancionado con un empujón o un pequeño mordisco que le obliga a alejarse.

 

Si la travesura es grave, la perra agarra al cachorro por la piel del cuello y lo sacude enérgicamente.

Grandes dosis de paciencia

Desde muy pequeño el cachorro sabe que no todo le está permitido. Sin embargo, a ti te corresponde enseñarle las reglas particulares de tu casa.

 

- Ten paciencia y acabará por obedecerlas sin problemas, aunque no llegue a comprenderlas del todo.

 

- ¿No quieres que se suba al sofá o que mordisquee tus zapatillas? Díselo con un no firme, seguido de un azote si intenta reincidir.

 

- Sé coherente con las órdenes. Por ejemplo, el perro no distingue entre comer en su plato o hacerlo del cubo de la basura; para él esto no es más que una manía de su amo y no puedes castigarlo por una prohibición que desconoce.

Mantente firme

- Aunque comprenda lo que esperas de él, puede ocurrir que se deje llevar por sus impulsos y prefiera enfrentarse a tu descontento y reprobación antes de privarse de un placer. En este caso, no debes permitir que se salga con la suya.

 

- Es importante que renuncies a cualquier castigo físico, a excepción de un azote en el trasero, que le humilla pero no le hace daño. A este respecto es inútil que utilices un periódico; la mano que lo acaricia puede ser perfectamente la que le corrige cuando se porta mal.

 

- Recuerda que el objetivo de un castigo es intentar que el perro se comporte bien, no alejarlo de ti.

 

- El castigo debe ser proporcional a la falta cometida y, por supuesto, cuando se porte bien debes expresarle tu alegría; es la mejor forma de impedir que el cachorro enrede más de la cuenta.

 

- Para corregir las malas conductas, es necesario modificar las circunstancias que las provocan. Cuando no puedas hacerlo, lo mejor es abordar el problema con ingenio y mucha paciencia.

Las reglas del juego

- Establece las normas siguiendo siempre el mismo criterio (dónde debe dormir, cuándo es hora de jugar…) y él lo aceptará, pero no cambies las reglas ni los horarios, porque le confundirás.

 

- Las claves de su educación son firmeza y paciencia. El castigo físico continuado puede volverse agresivo.

 

- No debes permitir que se suba encima de ti o se convertirá en un perro dominante.

 

- Haz que respete el territorio y las actividades de los miembros de la familia (camas, sillones, reuniones…) y sé siempre tú el primero que cruce la puerta.

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