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Tomate frito de supermercado: todo lo que necesitas saber para comprar el más saludable

Si tienes dudas cada vez que vas al supermercado a comprar tomate frito, te descubrimos las claves para escoger la opción más sana.

Tomate frito de supermercado: todo lo que necesitas saber para comprar el más saludable (Laura Villanueva)
Vas al supermercado y te encuentras con innumerables botes de tomate frito y te preguntas: ¿Cuál de todos estos es el mejor? ¿Si lo hago casero, será más saludable? ¿Qué ingredientes se supone que tiene que llevar un tomate frito?
Es normal sentirse un poco perdido debido a todas las ofertas que existen hoy en día. Por eso os queremos explicar, de forma sencilla, en qué os tenéis que fijar a la hora de comprar un tomate frito y si es mejor hacerlo casero o no.
Tomate frito de supermercado: todo lo que necesitas saber para comprar el más saludable

Tomate frito de supermercado: todo lo que necesitas saber para comprar el más saludableIstock

Lo primero de todo: ¿Es mejor comprar uno hecho o hacerlo casero?

Depende. El tomate frito comercial suele generar rechazo, pero la realidad es que, por lo general, no dista mucho del que hacemos en casa.
Además, cuando compramos esta salsa ya preparada, nos ahorramos tiempo y esfuerzo que supone hacerla por un precio bastante asequible.
Pero claro, no todos los botes de tomate frito son iguales, y dependiendo de qué marca escojamos y qué ingredientes lleven, serán más o menos saludables.

¿En qué me tengo que fijar a la hora de comprar uno?

Siempre es más que bienvenido curiosear los ingredientes y la tabla nutricional del producto que vamos a escoger, así sabremos exactamente qué composición tiene y qué estamos llevándonos a casa. A la hora de leer un etiquetado, hay que tener claro estas claves:
  1. Los ingredientes aparecen en orden según cantidad que contenga el producto, es decir, de mayor a menor presencia.
  2. El primer ingrediente debiera de coincidir con el producto que estamos comprando. Así, si hemos escogido un tomate frito, lo ideal es que el primer ingrediente sea tomate, y no otro ingrediente.
  3. Cuantos menos ingredientes tenga, mejor.
  4. Entre los primeros ingredientes, es preferible que no estén presentes los azúcares y sinónimos, los aceites vegetales y la sal.
Ahora que ya tenemos en mente estos consejos, vamos a ver de manera más detallada cómo podemos encontrar un tomate frito comercial saludable:
  • Tomate: lo mejor es que sea el primer ingrediente y cuanto mayor sea la cantidad, mejor.
  • Materia grasa de origen vegetal: mínimo 3%. Se suele utilizar aceite de oliva (normal o virgen extra) o el aceite de girasol. Mejor escoger el que lleve aceite de oliva virgen extra.
  • Sal: suele ser uno de los ingredientes estrella de muchos productos. Como hemos mencionado anteriormente en los consejos a tener en cuenta a la hora de revisar un etiquetado nutricional, es preferible que la sal no esté entre los primeros ingredientes. Y en caso de estarlo, que no sea en mucha cantidad, es decir, que no supere los 1,25 gramos por cada 100 gramos de producto.
  • Azúcar: nos suele causar recelo los azúcares que contiene, pero la legislación establece un límite máximo del 5% de azúcares añadidos, es decir, aproximadamente una cucharilla de postre por cada 100 gramos de producto. Similar a lo que podríamos echar nosotros si lo hiciésemos en casa para reducir la acidez.
  • Almidón: también suele generar desconfianza, pero solo se utiliza con el objetivo de aumentar la consistencia, como lo que podríamos hacer en casa echando un poco de harina o maicena.
Tomate frito casero

Tomate frito caseroIstock

También hay que tener en mente que los mensajes “casero”, “sin conservantes”, “100% natural”… no siempre significan que sean productos más saludables o mejores. Están más relacionados con el marketing que con cualidades reales del producto.
Teniendo en cuenta los consejos descritos, ahora ya puedes ponerte a prueba en la sección de tomates fritos del supermercado. Pero sin perder la cabeza, no es cuestión de comprar el tomate frito con el perfil nutricional más saludable de la balda si no te gusta su sabor.
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