¿Nos afecta la luna llena?

Sentimientos, emociones, deseos, pasiones, instintos… hasta la parte más irracional del ser humano responde a los dictados de la luna. Cada una de sus cuatro fases determina efectos sobre nuestro organismo, psique y entorno.

Sentimientos, emociones, deseos, pasiones, instintos… hasta la parte más irracional del ser humano responde a los dictados de la Luna. Cada una de sus cuatro fases determina efectos sobre nuestro organismo, psique y entorno.

 

Recoger los frutos

 

La fase de la Luna llena tiene un influencia muy amplia, que incluye los tres días anteriores y posteriores al plenilunio. En esta fase todo tiende a ser sencillo. El ánimo está inquieto, pero también más eufórico y dispuesto para hacer cualquier cosa. Aparecen personas y situaciones, y surgen conversaciones que nos traen respuestas a las preguntas o soluciones a nuestros problemas.

 

Es el momento de recoger los frutos de todo cuanto hemos ido haciendo a lo largo del ciclo, aunque no madurarán hasta el cuarto menguante.

 

Más gastos

 

Según una investigación realizada en los años veinte por el economista estadounidense Burton H. Pugh, durante la Luna llena el dinero se va de las manos. En esta fase, las bolsas internacionales tienen tendencia a subir su índice porque los inversores se sienten más seguros y compran más.

 

Magnetismo y atracción sexual

 

La Luna llena provoca cambios hormonales tanto en hombres como en mujeres, y favorece las relaciones sexuales, así que durante su reinado las citas románticas suelen prosperar.

Estos días también son muy propicios para quedar embarazada. De hecho, se ha verificado que los nacimientos se dan en mayor abundancia en los días de Luna llena, lo cual matemáticamente solo puede explicarse si la concepción se realizó también en el plenilunio o en días próximos a éste.

 

Si deseas aumentar tu magnetismo sexual siéntate bajo la luz de la Luna llena y respira suavemente. Al inspirar, imagina que la luz lunar te inunda, y al espirar visualiza que irradias tú también la misma luminosidad. También puedes llenar la bañera con agua caliente y añadir una infusión de enebro y menta si deseas estimular tu energía.

 

Jaquecas y depresiones

 

Cuando la Luna está llena, su luz hace que se despierten los instintos. En nuestro organismo se producen cambios biológicos, y el sistema nervioso tiende a alterarse con más facilidad. La razón pierde terreno y las emociones se desatan. De ahí que durante la Luna llena haya más ataques de locura, suicidios y delitos emocionales que en cualquier otro período lunar.

Las jaquecas y migrañas son típicas de esta fase.

 

Sueños con mensaje

 

Durante el plenilunio, consciente e inconsciente están más en contacto, y los sueños nos transmiten sus mensajes de forma reveladora, sin necesidad de símbolos. Aprovecha estas noches para consultar con la almohada. Escribe una pregunta en un papel antes de acostarte y bebe un vaso de agua al mismo tiempo que repites mentalmente que recordarás todos tus sueños al despertar.

El sexo del bebé

 

En la década de los sesenta, el médico y psiquiatra checoslovaco Eugen Jonas, llevó a acabo una investigación con más de 30.000 mujeres, que estableció una conexión entre el sexo de los bebés y el signo zodiacal en que se encontraba la Luna en el momento de la concepción.

 

Según el estudio, si el bebé es engendrado mientras la Luna se halla en un signo masculino (Aries, Géminis, Leo, Libra, Sagitario y Acuario) será niño. Si la concepción se produce cuando la Luna se halla en un signo femenino (Tauro, Cáncer, Virgo, Escorpio, Capricornio y Piscis) será niña.

 

Por otra parte, la astrología china sostiene que el niño será varón si es engendrado con la Luna llena o creciente, mientras que será niña si durante su fecundación hay Luna nueva o menguante.

 

La Luna llena y la mente

 

Creatividad. Las personas imaginativas ven aumentadas sus dotes durante la Luna llena. Este período es muy propicio, por ello, para dedicarse a trabajos artísticos.

 

Emociones. Durante la fase de plenilunio nos volvemos más sensibles e irritables. Por el contrario, cuando la Luna está menguando o desparece en el cielo, es un período más tranquilo, para poder reflexionar sobre nuestra vida o entregarnos a trabajos más rutinarios.

Agresiones. La Luna llena tiene fama de incitar a la violencia. Y estudios estadísticos así lo confirman. Comisarías y hospitales reciben más llamadas urgentes durante el plenilunio que el resto del mes. Las víctimas traumatizadas física y emocionalmente en incidentes que acaban a tiros y cuchilladas aumentan. Y suena con mayor frecuencia la alarma de los bomberos.

 

Locura. La fase del plenilunio aumenta los síntomas de los trastornos mentales. Se dan más episodios de comportamientos anormales: los depresivos piensan más en el suicidio, los alcohólicos acusan más el efecto de su adicción…

 

Licantropía. La licantropía (que responde a la leyenda del hombre lobo) es una enfermedad muy rara, pero real: la porfiria. El metabolismo de estos enfermos es muy sensible a la luz, y sus síntomas se agudizan en estos días.

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