Revista Mía

Rellenos deliciosos para un croissant

Te damos diez ideas originales, dulces y saladas, para que disfrutes de una manera distinta de tu dulce favorito.

Estamos a punto de entrar en un terreno delicado, inestable, peligroso incluso. Lo sabemos. Pero es lo que toca cuando hablamos de cocina (y de otras tantas cosas en la vida que son subjetivas). Hay múltiples ejemplos culinarios que dividen a la sociedad en dos extremos y el centro queda desierto. El del croissant relleno o sin relleno es uno de ellos.
Nosotros reivindicamos ese espacio central, el gris. Y por eso, de igual manera que ya te hemos contado donde comerte los mejores croissants tradicionales, sin relleno (ni almíbar, por favor), hemos decidido dar voz a aquellas personas que disfrutan más de este dulce con un relleno en su interior.
Vaya por delante, eso sí, una aclaración: una cosa es rellenar un croissant con una combinación salada o dulce, en función de gustos, y otra pasar por la plancha hasta casi quemarse y dejarlo como si le hubiera pasado un camión por encima a un croissant blandengue al que luego metemos jamón cocido y queso para disimular el atentado cometido con el hojaldre. No, el croissant no es un sándwich mixto. Puede llevar su mismo relleno, pero si lo tostamos aplastándolo nos cargaremos todas las virtudes del buen croissant: parte de su sabor, el crujiente y el alveolado interior, entre otros detalles.

Por eso, si rellenas un croissant, trata de respetar al máximo la esencia de esta delicatesen en forma de hojaldre crujiente de mil y una capas, por favor. Abrelo con delicadeza con la ayuda de un cuchillo apropiado para ello, de manera que se desperdicie y se rompa la menor cantidad de hojaldre posible, y mima el equilibrio entre el relleno y el croissant para que el resultado sea el ideal.
No entramos, en cambio, en si te gustan más los croissants rellenos con delicadas cremas dulces (no pongas mucha cantidad en este caso), o prefieres salados para tus desayunos, meriendas e incluso cenas. Esto es algo tan subjetivo que es difícil de argumentar en favor de lo uno o de lo otro. De hecho, somos de la teoría de que no hay por qué decantarse por una de las dos opciones. Nosotros somos partidarios de aplicar la ‘teoría Joey’:, de Friends si nos gusta el croissant y nos gustan los ingredientes del relleno, sean dulces o salados, ¿por qué no vamos a disfrutar ambas cosas?
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