Revista Mía

Cómo hacer cebolla encurtida en casa para acompañar tus ensaladas

Te enseñamos a darle otro aire a este ingrediente para que completes tus platos callejeros y tus aperitivos.

Cuando pensamos en encurtidos, tenemos en mente todo aquello que puedes encontrar en los puestos callejeros o de mercado con el olor más característico que existe. Pepinillos, berenjenas, alcaparras, guindillas, entre otros productos destacados.
Menos populares son las cebolletas, que también son un clásico de estos establecimientos. Nos sirven de enlace con la protagonista de estas líneas, la cebolla morada, un producto que crudo aporta color y sabor a todo tipo de platos fríos, pero que también se puede tratar de diversas maneras. Se puede cocinar igual que hacemos con la cebolla de toda la vida, la blanca, o bien, y hasta aquí queríamos llegar, podemos encurtirla.
Una vez conservada en sal o vinagre, el proceso de fermentación al que se someten estos alimentos no solo les ayuda a conservarse durante más tiempo en buen estado, también aportan un sabor muy característico. Su acidez se potencia, y no pierden ese color tan bonito que tienen, por lo que son el complemento perfecto de aperitivos, pinchos, y platos de aire callejero como unos tacos mexicanos o un bocadillo, por ejemplo, además de ensaladas y tostadas.

Cómo encurtir cebolla morada en casa

Muchos divulgadores en redes sociales de cocina han compartido su método para encurtir cebolla morada. Es un proceso muy sencillo y rápido, que en apenas 15 minutos se puede completar.
Para que tengas una referencia con vídeo incluido, nosotros te recomendamos esta de la nutricionista Rosa Rullan.
Es tan fácil como picar una cebolla morada en juliana y calentar medio vaso de vinagre —al gusto; uno de sidra de manzana, por ejemplo, va muy bien— y medio de agua con una cucharadita de sal en un cazo. Una vez calentada esta mezcla, pones la cebolla en un bote de cristal que se cierre herméticamente y le añades pimienta negra en grano y una hoja de laurel. Cubres con la mezcla recién calentada y al frigorífico, donde se conservará más tiempo.

Si no te convence la mezcla de pimienta negra y laurel, puedes aromatizar tu cebolla encurtida con otros ingredientes. Por ejemplo, hierbas aromáticas como el romero, el orégano o el tomillo; especias más potentes como el clavo, el comino o el anís estrellado; o aromatizantes en grano como la mostaza o el cilantro. También puedes aromatizarla con ajo, pero está opción es exclusiva para los “locos” de este alimento.
La clave, en cualquier caso, es encontrarlo una mezcla equilibrada que te guste de sabores que aporten nuevos matices a la cebolla morada encurtida. Y es esencial también que la cebolla esté fresca, que no sea la típica unidad que se queda al fondo del bote de las cebollas durante semanas esperando el momento de ser utilizada sin que esto llegue a ocurrir. Aunque las cebollas moradas se conserven bien, su textura va cambiando a medida que pasan los días y no se consumen, de forma que es recomendable comprar solo aquella cantidad que sepas que vas a utilizar a corto plazo. El resultado final será mucho mejor tanto si la cocinas, como si la comes cruda o si, como te proponemos en este tema, decides encurtirla en casa.
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