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Cuando los Medicamentos Engordan

Si notas que, últimamente, has ganado unos kilos sin que te hayas 'pasado' con la dieta, puede que la culpa la tengan los anticonceptivos o los corticoides que estás tomando. Por si nadie te lo había contado, existen varios tipos de fármacos -antidepresivos, tratamientos hormonales, corticoides...- que, cuando se toman durante largo tiempo, pueden producir un aumento de peso. Este efecto secundario no siempre sucede, pero sí a veces. ¿Te pasa a ti?

No caigas en el error de interrumpir el tratamiento (sus beneficios siempre serán mayores que el inconveniente de engordar un poco), lo mejor que puedes hacer es intentar perder esos kilos que te sobran. Para empezar, no te agobies, porque se trata de un problema pasajero y cuando te retiren la medicación (el facultativo, por supuesto) en poco tiempo volverás a tu peso habitual. Ahora bien, si lo que quieres es evitarlo desde el primer momento, haz algo de ejercicio (no tienes que matarte en el gimnasio, basta con que te olvides del ascensor y andes todos los días una hora) e introduce pequeños cambios en tu dieta. ¿Complicado? Para nada. Sigue leyendo, te lo ponemos en bandeja.
CORTICOIDES: menos azúcar.
Estos fármacos, utilizados en el tratamiento del asma, enfermedades reumáticas y afecciones cutáneas, afectan al metabolismo de los hidratos de carbono y tienden a aumentar los niveles de glucosa en sangre, por lo que conviene dar prioridad a los cereales integrales y reducir el consumo de alimentos y bebidas azucaradas.
Qué debes tomar. Para evitar el desgaste muscular que pueden producir, asegúrate un buen aporte de proteínas. Toma 150 g de carne o pescado en la comida y en la cena y, por supuesto, no te olvides de las legumbres (sus proteínas se multiplican si las mezclas con cereales). La cortisona produce descalcificación ósea, pero puedes contrarrestarla aumentando el consumo de productos lácteos (0% materia grasa y enriquecidos con vitamina D) y tomando pescados grasos dos veces por semana (su riqueza en calcio aumenta apreciablemente si te comes también las espinas: prueba unos boquerones fritos o unas sardinas en conserva, te encantarán). Y no olvides proteger tu estómago limitando el consumo de café y de especias irritantes.

TERAPIA HORMONAL: adiós al salero.
Los medicamentos derivados de las hormonas sexuales femeninas se emplean para estimular la ovulación, como anticonceptivos y para tratar patologías del útero (endometriosis, quistes) o aliviar los síntomas asociados a la menopausia (sofocos, osteoporosis). El aumento de peso que producen no se debe a que incrementen los depósitos de grasa, sino a que aumenta la retención de líquidos. Para contrarrestarlo, limita el consumo de sal. Evita los alimentos industriales (precocinados, salsas, sopas, galletas de aperitivo) y bebe agua de mineralización débil, que tiene efecto diurético.
Qué debes tomar. Para no sentirte hinchada, es mejor que consumas las verduras cocidas (de esta manera las fibras son menos flatulentas); evita los chicles y los caramelos sin azúcar y recuerda comer despacio y masticando muy bien. También es importante que no te falte el hierro, sobre todo si tienes hemorragias abundantes. No te olvides de los mejillones, el hígado y las carnes rojas. En el desayuno, decídete por los cereales enriquecidos con este mineral.

ANTIDEPRESIVOS: grasas, no.
En este caso, el aumento de peso se debe a que actúan directamente sobre el metabolismo y los depósitos de las grasas, por lo que hay que limitar el consumo de estas sustancias para reducir las calorías ingeridas. Primera medida: tienes que olvidarte de los embutidos, los fritos y los empanados.
Qué debes tomar. Con estos fármacos, es habitual que el tránsito intestinal se vuelva más lento; para evitarlo, hay que aumentar la ingesta de alimentos ricos en fibra (cereales integrales) y consumir frutas y verduras en cada comida. Si los tranquilizantes te producen sequedad de boca (disminuyen la secreción salivar), protégete de las caries bebiendo té y comiendo pescados de mar, que contienen flúor.

Un buen consejo:
La cocción sí importa. Para perder peso hay que limitar grasas y dulces, eso está claro, pero no olvides que el método de cocción puede añadir muchas calorías a un alimento. Apuesta por los más ligeros: horno, plancha, vapor...

Por: Nieves García.

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