Un milagro para la salud: agua con vinagre y bicarbonato

Al ser un gran diurético y aumentar nuestro metabolismo, el vinagre nos ayuda a eliminar el exceso de líquidos y de grasa de nuestro cuerpo.

¿Por qué combinamos el vinagre con el bicarbonato? El bicarbonato de sodio y el vinagre tienen pH opuestos, es decir, alcalino y ácido, respectivamente, lo cual permite que podamos tomar esta bebida sin perjudicarnos.

Son numerosos los beneficios del vinagre de manzana: nos ayuda a eliminar toxinas gracias a su contenido en azufre y, además, actúa directamente sobre el hígado, ayudándonos a metabolizar mejor las grasas; previene las infecciones urinarias y cuida nuestros riñones, ya que nos ayuda a mantener limpias las vías urinarias y la orina ácida; aumenta nuestro metabolismo y elimina los excesos de grasa de nuestro cuerpo, lo cual nos ayuda a adelgazar; es un gran diurético, por lo que nos permite eliminar el exceso de líquidos de nuestro organismo; previene la sequedad ocular gracias a su contenido en vitamina A; mejora los procesos digestivos debido a que es rico en enzimas; combate el estreñimiento, mejorando el estado de nuestra flora intestinal; desinflama las encías, en cuyo caso recomendamos agitarlo un poco en la boca antes de tragarlo; elimina mucosidades en casos de resfriados y sinusitis; reduce los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico, y un muy largo etcétera.

Tampoco hay que olvidar que alivia la tos y el dolor de garganta; previene los calambres musculares gracias a su contenido en minerales, y mejora el estado de nuestra piel y cabello gracias a su contenido en vitaminas y minerales.

¿Cómo lo preparamos?

- Un vaso de agua tibia o caliente, ya que el agua fría puede ser dañino para el hígado.

- Una cucharada sopera de vinagre de manzana.

- Una pizca de bicarbonato de sodio.

¿Cómo lo tomamos?

Podemos tomar de uno a tres vasos al día, pero es fundamental que lo hagamos siempre con el estómago vacío, al menos una hora antes de la siguiente comida.

Si queremos hacer una limpieza del organismo tomaremos un vaso una hora antes de cada una de las tres comidas principales. Si en cambio queremos hacer un mantenimiento, tomaremos un vaso en ayunas, al menos una hora antes de desayunar.

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