Verdades y Mentiras sobre los Lácteos

¿Necesitamos tomar leche? ¿Los lácteos ayudan a prevenir la osteoporosis? son ejemplos de preguntas que a menudo nos hacemos. Además, la creciente preocupación que existe por llevar una vida saludable nos lleva en muchas ocasiones a caer en dietas poco recomendables para nuestro organismo. La Federación Española de Industrias Lácteas (FeNIL), junto a diversos profesionales de la salud y de la nutrición, ha publicado el “Compendio de las dudas más frecuentes sobre productos lácteos recogidas en las consultas médicas” que resuelve las falsas creencias en torno a estos productos. Toma nota:

¿Por qué somos los únicos mamíferos que consumimos leche en la etapa adulta y que además proviene de otros animales? El ser humano es el único mamífero que puede y debe seguir consumiendo leche tras el periodo de lactancia materna. La hipótesis principal, avalada por FeNIL y por los profesionales que han redactado el “Compendio de las dudas más frecuentes sobre productos lácteos”, señala que es debido a una ventaja adaptativa que tuvo lugar en la especie humana hace miles de años. La lactasa es una enzima lactasa que tenemos en nuestro cuerpo que hace que seamos capaces de digerir la lactosa. Por ese motivo, los adultos con actividad lactásica, es decir, que pueden digerir sin problemas la lactosa, pueden seguir consumiendo leche, dado que es un alimento de alto valor nutricional que les ayuda a mejorar el aporte de diversos nutrientes en el organismo.

¿Es necesario el consumo de leche después de la infancia? La leche materna humana es el alimento ideal para el lactante de forma exclusiva en los primeros 6 meses y, acompañada de una alimentación complementaria adecuada, hasta al menos los 2 años. FeNIL explica en el “Compendio de las dudas más frecuentes sobre productos lácteos”, que no significa que se pueda dejar de tomar leche después de los dos años, ya que es necesaria en todas las etapas de la vida, siendo fundamental por el aporte de calcio para los niños en edad de crecimiento, así como para los adolescentes, las mujeres (principalmente las embarazadas, en periodo de lactancia o durante la menopausia) y en personas de la tercera edad.

¿Es lo mismo la alergia que la intolerancia a la leche? Según el informe realizado por FeNIL, no son lo mismo. La alergia a la leche de vaca, provocada por la proteína que contiene, sólo afecta a los bebés, y casi el 70% de los afectados se convierte en tolerante antes de cumplir los 2 años. A partir de esta edad, apenas se dan casos de alergia a la leche. Sin embargo, la intolerancia a la lactosa se manifiesta durante el proceso digestivo cuando se consume leche, y aunque puede darse en cualquier edad, se desarrolla habitualmente a partir de los 5 años.

Si se es intolerante a la lactosa, ¿se puede consumir otros productos lácteos? Sí. FeNIL explica en el “Compendio de las dudas más frecuentes sobre productos lácteos”, cómo algunos productos lácteos, como el queso curado o semicurado, pueden ser consumidos por personas intolerantes, ya que carecen o tienen muy poca cantidad de lactosa. Lo mismo ocurre con el yogur y otras leches fermentadas, que contienen cantidades menores de lactosa que la leche.

Se puede reducir el colesterol con el consumo de productos lácteos funcionales? Sí, esto se debe a la posibilidad de incorporar a los productos lácteos, determinados compuestos como es el caso de los esteroles vegetales, que tienen una estructura similar al colesterol y son capaces de inhibir su absorción en el tracto digestivo. Por ello, el consumo de estos lácteos funcionales puede ser beneficioso para personas con colesterol, según se desprende del “Compendio de las dudas más frecuentes sobre productos lácteos” elaborado por FeNIL.

¿Es la bebida de soja o la leche de almendras comparable a la leche de vaca? No. Según FeNIL, la diferencia radica en que la bebida de soja proviene de una fuente vegetal. Aunque la cantidad de proteínas es similar en ambos productos, su calidad es diferente, ya que la bebida de soja, no contiene las vitaminas y los minerales que tiene la leche de vaca. Sólo algunas fórmulas de bebidas de soja, están enriquecidas en vitaminas, sobre todo A y D, y en minerales como el calcio. La “leche de almendras” tampoco contiene los mismos nutrientes que la leche de vaca y además aporta más calorías por ración.

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