Revista Mía

Si un alimento contiene moho, ¿puedo comerlo quitándole la parte estropeada?

¿Es posible, y seguro, comer un alimento que contiene algo de moho? ¿Y si retiramos la parte estropeada?

Vas a comerte una nectarina y de pronto ves una capa aterciopelada en la superficie de la fruta… ¿Cuál de estas dos opciones harías a continuación? ¿Quitar la parte podrida y comerte el resto o desechar toda la pieza de fruta a la basura?
Si has pensado en la primera opción, te explico la razón por la cual no deberías comértelo, y por qué puede ser una práctica no segura.

¿Qué es el moho?

Foto: Istock

Alimentos con mohoFoto: Istock

El moho tiene un color típico verde, blanco o negruzco que crece en ciertas condiciones de humedad, temperatura, aire, luz... y que aparece cuando el alimento está en proceso de descomposición.
Existen miles y miles de especies de hongos, y muchas de sus variedades pueden ser tóxicas y suponer un riesgo para la salud de las personas.
Los mohos tienen varios riesgos, pero entre los principales está la capacidad que tienen de producir micotoxinas, que son sustancias tóxicas producidas por algunas especies de moho que pueden inducir cáncer y alteraciones genéticas.
El peligro es que las micotoxinas son invisibles, inoloras e insípidas y no existe una forma de eliminarlas, ya que son muy resistentes. Por eso, no es muy buena idea desechar solo la parte “fea” visible de esa pieza de fruta, ya que la única manera de asegurarnos de eliminar toda la parte infectada es, tirando todo el producto.
Asimismo, es muy importante lavar bien toda área que haya estado en contacto con el alimento que contiene moho, ya que ha podido proliferar y puede contaminar el resto de alimentos.
Depende. Si consumes un alimento que contiene moho, aunque no sea visible a los ojos, puedes sufrir una intoxicación producida por la ingestión de dicho alimento.
La gravedad dependerá de la cantidad que comamos y de la sensibilidad del individuo. Los síntomas podrías variar de vómitos, náuseas, diarrea hasta efectos más graves.
Por ejemplo, uno de los mohos más tóxicos es el Aspergillus, que se puede encontrar en los cereales (maíz, trigo, arroz…), en las semillas oleaginosas (soja, cacahuete…), en las especias (pimienta negra, cúrcuma…) y en frutos secos (nuez, almendra, pistacho…).
Foto: Istock

Frutas con mohoFoto: Istock

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) expone que hay 3 productos que se podrían consumir si alguna de las partes ha estado en contacto con moho: jamón y embutidos curados, quesos duros y frutas y vegetales turgentes.
  • Jamón y embutidos curados como la cecina, salchichón… si se tarda en consumir, suele salir moho. En este caso, se podría raspar el moho y comer el resto del alimento en cuestión.
  • Los quesos duros como el curado, que tienen poca humedad, también pueden comerse si se retira bien la parte enmohecida.
  • Los vegetales firmes o turgentes como en el caso de las zanahorias o el repollo, se pueden también comer si se retira con el cuchillo toda la zona alrededor del moho.
Aunque la práctica más segura, siempre será desecharlo para evitar posibles inconvenientes.
  1. El consumo de alimentos con mohos, aun habiendo retirado la zona “fea” visible, está completamente contraindicado.
  2. La única forma de garantizar la inocuidad es desechar todo el alimento afectado.
  3. Es fundamental lavar bien los envases, utensilios y objetos de cocina que hayan estado en contacto con estos alimentos para evitar que el moho prolifere: frigorífico, túper, otros alimentos…
  4. Es indispensable mantener una buena higiene en la cocina para evitar la presencia de mohos u otros organismos y tratar de chequear que las condiciones de conservación de los alimentos son las adecuadas para evitar desperdicios.
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