Cinamon rolls: qué son y por qué gustan tanto

Te vas a sorprender cuando conozcas el verdadero origen de estos exquisitos bollitos de canela.

Harina, mantequilla, huevo, azúcar, canela y sal. Esta es la lista de ingredientes esenciales de los cinnamon rolls o panes de canela, que es lo que son en realidad estos dulces de origen nórdico. Pura tradición. Nada de toppings floridos como si fueran cupcakes por encima ni coberturas tipo donuts. Esto es, como vamos a ver a continuación, el toque norteamericano a esta receta tradicional sueca.

Si no estás muy puesto en repostería clásica y eres millennial en adelante, es muy probable que asocies estos bollitos a Estados Unidos. No te culpes. Los estadounidenses son los reyes del marketing y en los 90, con el boom de los centros comerciales, por poco nos convencen de haber inventado hasta la tortilla de patata

 

Origen sueco

Exageraciones aparte, entonces se pusieron de moda algunos locales comerciales que vendían cinnamon rolls “a la americana”, con sus “colorinchis” y sus excesos de azúcar, señas de identidad de la repostería de Estados Unidos, que no por ello deja de tener recetas adictivas, ojo. Pero los cinnamon rolls, incluso aunque te gusten más los de este estilo, tienen su origen a este lado del charco. Mucho más al norte, eso si. En Suecia. 

Es en este país nordico donde se comen desde hace más de un siglo. Fueron los suecos, y también los alemanes, quienes exportaron la receta a Estados Unidos, donde se transformó hasta lo que tienes en la cabeza como cinnamon roll. El nombre, un anglicismo, claro, también tiene que ver con esta idea de que su origen está en Norteamérica. 

La canela como protagonista

El equilibrio, la delicadeza, los aromas, la tradición, en definitiva, es lo que caracteriza al cinnamon roll sueco. Este pan de canela, que en Suecia se llaman ‘kanelbulle’, se elaboran desde los años 20 y son algo así como nuestro bollo de la abuela, la receta que se hornea para aromatizar toda la casa y recibir a la familia y amigos en torno a una mesa de café.

Es tal la devoción por el bollito de canela en el país nórdico, donde por cierto suelen añadir a su receta también cardamomo, si bien la canela es el ingrediente que más se aprecia y el que más le diferencia de otros bollos similares, que desde 1999 lo homenajean cada 4 de octubre después de que saliera adelante la propuesta del Hembakningsrådet (Consejo de Repostería Casera).

Aquí, en España, los cinnamon rolls no cuentan con el extra de carácter que le aporta a un dulce la tradición y la nostalgia, el recuerdo a la niñez, como sí pasa en Suecia, pero si alguna vez pruebas uno bien hecho no te volverás a preguntar por qué están de moda. Pasa como con las buenas tartas de zanahoria: piensas, “no puede ser que esto esté rico”, y luego la pruebas y ya no quieres otra cosa. 

Cómo hacerlos en casa

Hacerlos no resulta sencillo. Prueba de ello es que en España solo se suelen encontrar en algunas panaderías, que no pastelerías, famosas por la calidad de sus productos. La clave es precisamente su masa, de ahí que sean un dulce más propio de una panadería que del concepto pastelería, que en España tenemos en general bastante claro que no son lo mismo aunque puedan vender a veces los mismos productos.

La masa, decíamos, es la clave de este dulce que gusta tanto porque tiene un sabor que no se parece a ningún otro dulce. De aspecto, eso sí, recuerda al schnecken, un bollo enrollado con azúcar y pasas de origen alemán a partir del cual dicen algunas fuentes históricas que surgió en Suecia el cinnamon roll. 

El proceso es lento para hacerlos. Y la clave es que queden mantecosos y equilibrados de sabor. Al no llevar elementos decorativos, sino que es un dulce muy nórdico, en el sentido de que es minimalista, es difícil clavar la receta porque todos los detalles importan: el punto de la masa enrollada, que quede esponjoso, sus aromas, el equilibrio del sabor en boca, etcétera.

Puedes añadirle un delicado y sutil glaseado por encima, tal y como los encuentras en algunas panaderías o cafeterías que los elaboran caseros, pero esto es opcional, dependiendo de lo que te guste el dulce. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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