Huevos rotos con patatas y jamón ibérico

Un entrante clásico de nuestra cocina que gusta a todos. ¿Quién puede resistirse a unos huevos rotos con patatas y jamón ibérico?

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Tiempo de preparación: 30 minutos
Tiempo de cocción: 45 minutos
Económica
3 comensales
Tipo de receta: Huevos

Ingredientes:

  • 1 kg de patatas para freír
  • 8 huevos
  • Abundante aceite de oliva
  • Sal
  • 4 lonchas de jamón ibérico.

Elaboración:

  1. Pelar las patatas, lavarlas y cortarlas; volver a lavarlas y secarlas bien.
  2. Calentar abundante aceite de oliva, freír las patatas, sacarlas con una espumadera y reservarlas sobre papel absorbente de cocina. Las patatas deben quedar tiernas por dentro y crujientes por fuera.
  3. Bajar el fuego y, en el mismo aceite, freír los huevos (el aceite debe estar bien caliente, aunque no en exceso para que los huevos no se pasen). En menos de un minuto los tendrás, es importante que la clara se cuaje pero la yema quede lo más líquida posible.
  4. Salar las patatas y disponerlas en los platos o en una fuente.
  5. Colocar los huevos sobre ellas y, con ayuda de dos tenedores, romperlos, para que las yemas empapen las patatas.
  6. Cubrir con una loncha de jamón cortada muy fina y servir enseguida.

El secreto de los huevos rotos…

Esta receta de huevos rotos o huevos estrellados con patatas y jamón ibérico tiene dos secretos:

El primero es la fritura de las patatas. Deben quedar bien cocinadas, tiernas por dentro y crujientes en la parte exterior. Y, claro, con la cantidad justa de aceite.

Para ello es importante poner a calentar abundante aceite de oliva en una sartén amplia e ir friendo las patatas en varias tandas, para que estén bien separadas entre sí y se hagan bien. El aceite debe estar caliente (burbujeante) pero no ardiendo, para que se hagan por dentro. Si quieres, puedes hacerlas en dos cocciones dándoles al final un toque más fuerte durante unos segundos para que queden crujientes.

Para absorber el exceso de aceite, el paso de dejarlas sobre papel de cocina es muy importante.

Freír los huevos correctamente el segundo secreto de este plato. Si los pasas y la yema queda totalmente hecha, no impregnará el sabor del resto de ingredientes (uno de los principales encantos de los huevos rotos) y si los dejas poco hechos, la clara estará gelatinosa y la textura no será muy agradable al paladar. Aunque parezca una tontería, freír un huevo es más complicado de lo que piensas. Es importante que el aceite esté bien caliente, echar el huevo (con mucho cuidado para que no salte y acabes con una quemadura) y cocinarlo muy poco tiempo, de forma que la yema quede líquida y la clara cuajada. Con ayuda de una espumadera puedes ir echando parte del aceite caliente sobre el huevo para que se haga antes y no queden partes de clara gelatinosa. Una vez listo, hay que sacarlo con cuidado de que no se rompa con una espumadera.

Y ya unas lonchas finas de jamón ibérico, que con el calor del plato desprenden su grasa, remata esta obra de arte hecha receta.

Existen mil variantes (se pueden hacer huevos rotos prácticamente de todo), se pueden añadir unos pimientos del padrón, cebolla salteada (igual que cuando la cocinas para una tortilla de patatas) o cualquier verdura que te guste: espárragos trigueros, setas… Hay mil maneras de adaptar cada receta para, a partir de un básico, tener un plato nuevo cada día. Y muy importante: esta receta necesita una buena de pan al lado. ¡No pararás de mojar!

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