Revista Mía

¿Puede estar un tomate maduro aunque esté muy verde?

La respuesta parece evidente pero tiene un pequeño truco, una excepción de la que te hablamos en esta pieza. 

Si le preguntas a un niño que no tiene contacto directo con la huerta por el color de un tomate te dirá que es rojo. Es más, suelen alucinar cuando lo ven todavía colgando de la tomatera, a menudo en colores que se acercan mucho más al verde que al rojo.
A raíz de esta asociación, se nos ha ocurrido plantearnos una sencilla pregunta, que en realidad tiene fácil respuesta pero lleva asociada una pequeña trampa o letra pequeña que es la que le da sentido a esta pieza.
El tomate que todos conocemos en España, en cualquiera de sus variedades —rama, rosa, canario, de pera, etcétera— se come cuando está muy rojo, síntoma de madurez. Incluso el llamado tomate azul tira a rojo cuando está maduro. Otra cosa muy distinta es que por fuera un tomate parezca maduro y luego por dentro esté verde todavía, pero no se nos ocurriría a nadie comernos un tomate que por fuera está verde. 
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Tomates

Pues bien, hay una excepción. Sí, un tipo de tomate que en realidad se come cuando está verde. No se pone ni siquiera un poquito rojo por fuera. Hablamos del tomate verde mexicano, que es una variedad distinta a las mediterráneas, pero que comparte muchas características con esta. Es la trampa de esta pregunta, la que hace que podamos decir que sí existe una excepción en la que el tomate puede estar verde y maduro.

¿Cómo es el tomate verde?

Esta variedad de tomate se conoce científicamente como Physalis ixocarpa y es, como decíamos antes, un tipo de fruto originario de México.
También conocido como tómatelo, tomate de cáscara o tomate de milla, pertenece a la familia Solanácea y cada vez es más habitual verlo en platos cocinados en restaurantes situados en España. El influjo de la cocina mexicana y la globalización tienen estas cosas, si bien es cierto que suele ser un producto reservado para restaurantes mexicanos o de alta gastronomía. No es un ingrediente muy popular ni muy extendido todavía.
Si lo es en México, donde es muy apreciado por su punto de acidez, mayor que el de cualquier tomate rojo, mucho más dulce, parecido a las hortalizas. De hecho, se produce en numerosas zonas del país azteca, sobre todo en estados como Sinaloa, Zacatecas, Michoacán, Puebla, Jalisco, Estado de México, Sonora, Nayarit, Tlaxcala y Morelos.
Si te gustan estas “salsas” de origen indio que son fuegos artificiales en boca, no te pierdas esta receta.

Chutney de tomate verde

Además del color y el punto de acidez, el tomatillo verde, como te puedes imaginar por este diminutivo, destaca por su tamaño, más pequeño que los tomates a los que estamos acostumbrados. Su cáscara también es distinta ya que es muy poco consistente; tan poco que suele romperse al madurar, y su sabor es intenso.
Por este motivo no necesita preparación alguna, sino que se puede consumir en crudo. En ensaladas, por ejemplo, funciona de maravilla, también combinado con alguna variedad de tomate rojo. Pero también es un fruto versátil en la cocina ya que se puede preparar al horno, asado, o como ingredientes de una salsa verde o para rebajar el punto picante de los chiles.
Te animamos a que lo pruebes si tienes oportunidad porque es realmente original y diferente a nuestros tomates.
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