En el mundo de la nutrición, existen numerosos mitos que persisten a pesar de la evidencia científica. Uno de ellos es la creencia de que comer fruta por la noche es perjudicial. Antonio Ballesteros, reconocido nutricionista, afirma para una revista especializada en salud que "no hay evidencia que prohíba la fruta por la noche". Lo esencial, según Ballesteros, es prestar atención a cómo se consume y qué otros alimentos se combinan en la cena. La fruta es una excelente fuente de nutrientes, y su consumo a cualquier hora del día puede ser beneficioso.
Sin embargo, es importante considerar el contexto de la dieta y las necesidades individuales. Hay muchas recetas, como estos 5 entrantes fríos fáciles de hacer con las frutas de verano. Aunque Ballesteros enfatiza que el problema surge cuando se consume en exceso o de forma aislada, sin acompañamiento de otros macronutrientes.
Beneficios de consumir fruta en las noches cálidas

Durante las noches de verano, cuando el calor puede ser agobiante, la fruta se convierte en una opción refrescante y ligera. El experto afirma que "no hay evidencia que prohíba la fruta por la noche. Sin embargo, lo importante es cómo se toma y qué más hay en el plato". Frutas como el melón y la sandía, con su alto contenido de agua, no solo ayudan a hidratar el cuerpo, sino que también ofrecen un aporte de vitaminas y minerales esenciales.
El consumo de estas frutas puede contribuir a una mejor regulación de la temperatura corporal, favoreciendo un descanso más reparador. Además, su bajo contenido calórico las hace ideales para quienes desean mantener una dieta equilibrada sin renunciar al sabor.
Combina y equilibra para una cena saludable
Ballesteros recomienda integrar esta variedad de alimento dentro de una cena equilibrada. Por ejemplo, combinar sandía con queso fresco o melón con un puñado de frutos secos puede mejorar el perfil nutricional de la comida. La clave está en balancear los azúcares naturales con proteínas y grasas saludables.
Para quienes realizan actividad física, una opción podría ser un bol de quinoa con pollo acompañado de una porción de fruta. Esto no solo ayuda a reponer energías, sino que también asegura una ingesta adecuada de nutrientes.
La importancia del contexto diario

Más allá de la hora de consumo, lo que realmente importa es el equilibrio nutricional a lo largo del día. Ballesteros insiste en que el total calórico y de nutrientes es lo que determina el impacto en el peso y la salud, no el momento específico en que se consume la fruta.
Para aquellos días menos activos, una cena ligera con más vegetales y una porción moderada de fruta es recomendable. En cambio, tras una jornada de ejercicio, se puede optar por incluir más carbohidratos complejos junto a las frutas.
Moderación para evitar molestias digestivas
Algunas personas pueden experimentar molestias digestivas al consumir grandes cantidades de fruta de una sola vez, especialmente si tienen sensibilidad a la fructosa. Para evitar estas incomodidades, Ballesteros sugiere moderar la cantidad y consumir la fruta de manera pausada.
Una porción adecuada ronda los 200 o 250 gramos, lo que equivale a una taza y media de fruta troceada. Esta cantidad permite disfrutar de los beneficios de la fruta sin comprometer el bienestar digestivo.
Ideas prácticas para cenas completas

Incorporar la fruta en cenas creativas y sabrosas puede ser sencillo. Un gazpacho de melón, seguido de una tostada integral con queso fresco y un poco de sandía, puede ser una opción deliciosa y equilibrada. Añadir un huevo duro o algunas nueces puede aumentar la saciedad y el valor nutricional.
La clave está en no convertir la cena en un bol enorme de fruta. El cuerpo necesita una variedad de nutrientes para funcionar correctamente, y una cena bien equilibrada es fundamental para un descanso adecuado.