Revista Mía

Recetas castellanas tradicionales que no deben perderse

Platos de toda la vida, de los reconfortantes y nutritivos, de esos que son un clásico. En Castilla y León hay muchos tesoros escondidos a nivel gastronómico y no debemos dejar que caigan en el olvido. Estas son algunas de esas recetas.

En los campos amarillos de Antonio Machado se come sin artificios. Y también se vive así. En esta tierra donde reina el frío no existen los términos medios (en verano, por ejemplo, las temperaturas llegan a ser muy elevadas), pero sí el gusto por el buen comer.
La de Castilla y León es una gastronomía asociada a la tierra, repleta de pucheros, guisos, platos de cuchara bien generosos y contundentes. Y por supuesto, siempre acompañados de una buena copa de vino. Abundan en el repertorio, y debido a la crudeza del frío , sopas como la castellana o la sopa de trucha (típica de la zona de El Bierzo). También las carnes derivadas de la célebre matanza, y siendo fieles al dicho de que 'del cerdo se aprovechan hasta los andares', son imprescindibles la morcilla, el chorizo, los platos de casquería (como la chanfaina) o la cecina.
Se trata de una cocina muy marcada por la ausencia de mar, y por ese motivo el pescado no suele ser la estrella principal de los platos. A excepción, claro, de la pesca de río. Los cangrejos a la leonesa, por ejemplo, son todo un manjar y se elabora con vino blanco, cebolla y cayena.
Estamos convencidas de que sientes curiosidad acerca de la gastronomía típica de Castilla y León. Pues tranquila, que a continuación te enseñamos algunas recetas castellanas (algunas, un poco atípicas) que no se deberían perder nunca.

Patatas a la importancia

Un plato que no puede faltar en ningún bar palentino. Las patatas a la importancia son en realidad oriundas de Burgos. Primero se rebozan y fríen las patatas y más tarde se cuecen con un majado de ajo y azafrán. Ideales para comer en el momento y recién hechas. ¡Un plato delicioso y muy económico!

Torreznos de Soria

Son los reyes del picoteo, sin duda. De corteza crujiente y carne tierna y suave, lo ideal es hacerlos a la sartén. La clave para que queden perfectos es una cocción lenta. Aunque si eres más de horno, también puedes hacerlos así.

Arroz a la zamorana

Este plato de origen campesino (como tantos) es de esos que llevan un poco de todo, y el resultado no puede ser más espectacular. Con él se aprovechan todos los productos de la matanza, ya que la receta incorpora chorizo, jamón, picadillo, salchichas y panceta.

Cocido Maragato

Típico de Maragaterías (en León), este cocido es único porque se come del revés. Sí, consta de tres vuelcos, pero primero se sirven las carnes, después los garbanzos y por último, la sopa de fideos.

Sopas de ajo

Todo un clasicazo que no puede faltar durante los meses más frescos. Una receta ideal para no tirar el pan duro y de lo más sencilla de hacer. Hay quienes les da el último toque al horno, quien añade huevo... ¡Eso ya lo dejamos a tu elección!

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