Ya están aquí las brevas y estas son sus diferencias con los higos

El mes de junio es el mes de las brevas, delicatessen a la que en agosto le dan el relevo los higos. Te contamos sus diferencias y sus virtudes gastronómicas.

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De higos a brevas. Este es el viaje, como el refrán, que vamos a afrontar en las próximas líneas para contarte las diferencias entre estos dos frutos que se parecen tanto porque brotan del mismo árbol pero en circunstancias distintas. 

Desde finales de mayo y durante todo el mes de junio y parte de julio también -depende de la zona-, las brevas hacen acto de presencia en supermercados y fruterías. Son un manjar exquisito que además da mucho juego en la cocina como luego veremos. Una vez se acaban toman el relevo unas frutas muy parecidas a estas pero sensiblemente más pequeñas y también más conocidas, los higos, cuya temporada se prolonga en el final del verano, durante agosto y septiembre. 

Pero, si se parecen tanto, ¿por qué no son exactamente lo mismo y de dónde viene su parecido? Seguramente te has hecho más de una vez esta pregunta durante el verano y no se nos ocurre mejor momento que el comienzo de la temporada de las brevas para profundizar en ello y así promocionar dos productos muy nuestros -la higuera es muy resistente a los climas cálidos, ya que resiste bien las sequías y crece bien en suelos secos- que son una delicia. 

Principales diferencias

Brevas e higos nacen del mismo árbol, la higuera, pero no todas las higueras pueden dar brevas. Es la higuera breval, también conocidas como bífera, parecida a la común pero con hojas de mayor tamaño y más verdes, la que nos regala los dos frutos. 

El primero en llegar, la breva, es en realidad un higo no madurado a tiempo que resiste en la higuera hasta la primavera siguiente. De ahí la expresión popular con la que iniciábamos este texto, de higos a brevas, para referirnos a algo que hacemos de pascuas a ramos, por seguir con el refranero, de manera poco habitual.

Las brevas son grandes, bastante más que los higos -parecen peras-, tienden a agrietarse menos y su pulpa más consistente. De sabor, son menos aromáticas y menos dulces porque conservan más agua al desarrollarse en primavera, pero su sabor es magnífico igualmente. Para muchos, más equilibrado que el de los higos. 

Estos, en cambio, son muy dulces y su pulpa no es tan prieta. En ambos casos hay distintas variedades pero todas ellas se deben comer muy  maduras y dado que no abundan, sobre todo las brevas, es aconsejable madrugar para llegar a tiempo de llevarse las mejores de ese día para casa. En el trayecto de vuelta, por cierto, ¡mucho cuidado con que no se golpeen o aplasten porque ambas variedades son muy sensibles!

Cómo aprovecharlos en la cocina

Tanto las brevas como los higos, una vez maduros, se pueden degustar frescos y solos -lavados antes, eso sí- No necesitan más para brillar pero también es cierto que lo hacen incluso más si las acompañamos bien y las utilizamos con sentido. Su uso es muy similar, por lo que los siguientes consejos valen para ambos alimentos. 

Tanto higos como brevas son productos ideales para preparar una mermelada casera o un muffin para meriendas y desayunos, y para hacer tanto postres exquisitos en formato tarta como salsas -o chutney- que acompañen a carnes rojas o carnes de ave, con especial mención al pato. Además, funcionan de maravilla en ensaladas y en aperitivos o entrantes siempre que se combinen con frutos secos como las nueces y quesos grasos como el feta o el de cabra. 

El foie es otro de sus mejores compañeros de baile y no te olvides del tomate seco, con el que también contrastan de maravilla aprovechando su sabor dulce. En este caso, aprovechando la fuerza de ambos, en vez de completar la combinación con un queso fuerte te recomendamos hacerlo con un queso más suave como la mozzarella de búfala. 

Un último consejo, válido tanto para disfrutar de los higos como de las brevas, es aprovechar el punto salado y el sabor tan característico de productos cárnicos como la cecina y el jamón para equilibrar el dulce de los dos frutos, que nutricionalmente destacan sobre todo por su aporte en azúcares naturales, hidratos de carbono -16 gramos por 100 en el caso de las brevas- y fibra, y también por su escaso contenido en grasa.  

Son, en definitiva, dos productos de proximidad y de temporada muy saludables y muy disfrutables en la cocina, así que te animamos desde ya mismo a pasarte por tu frutería de confianza y animarte por fin con las brevas si nunca antes lo has hecho. Aunque sea un producto costoso, no te defraudará. 


 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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