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Pak choi: la verdura japonesa que encanta a los mejores cocineros

Te contamos qué es y cómo puedes aprovechar esta verdura de hoja verde de origen asiático en casa.

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De un tiempo a  esta parte, globalización y boom de la gastronomía mediante, se han hecho relativamente comunes a nuestros oídos ingredientes que hemos importado de otras culturas culinarias donde son muy comunes. Es el caso del pak choi, una verdura típica de la cocina asiática que se ha vuelto muy popular en las cartas de los buenos restaurantes.  

Todavía no es habitual encontrar producto orgánico en fruterías y supermercados, pero se puede pedir por encargo para disfrutar de ella en casa porque su sabor delicado y rico es muy versátil, lo que hace de ella un producto muy aprovechable en el hogar. Además, como todas las verduras, es un alimento muy recomendable a nivel nutricional. 

También conocida como bok choy, col china, paksoi o repollo chino, el pak choi (Brassicca rapa chinensis) es una planta que pertenece al grupo de las crucíferas, entre las que se encuentran verduras como el brócoli, la coliflor, el repollo, la lombarda o el nabo. De entrada, a la vista recuerda a verduras de hoja verde como las acelgas, pero su sabor es muy característico, nada que ver con estas. 

Estéticamente, su imagen también es peculiar porque no forma cabezas, sino una especie de tronco blanquecino y ancho sobre el que se agrupan hojas amplias y carnosas de tonos verdes intensos y que no crece más de medio metro de alto. Se cultiva sobre todo en Japón y China, pero dado el creciente interés de los mejores cocineros del mundo por disponer de este producto vegetal, ya es habitual que se replique su cultivo en otras zonas del mundo, incluso en España. Lo cierto es que al tener las raíces cortas se adapta bien incluso al cultivo a pequeña escala en macetas, así que puedes animarte a intentarlo en casa.

Cómo se prepara

A diferencia de otras verduras de hoja verde que se consumen sobre todo en crudo, el pak choi está mucho más rica cocinada porque sus matices de sabor y aroma se vuelven más intensos y agradables. 

Para prepararlo, además de protegerlo en la nevera y consumirlo lo más fresco posible para que esté en perfectas condiciones, es esencial lavarlo bien y retirar las partes que tenga dañadas. Puedes aprovechar los tallos pero no así la parte más dura, esa especie de base en la que estos se unen.

Lo más sencillo, recomendable si es la primera vez que tienes pak choi en casa, es separar las hojas de los tallos y cocinarlas por separado. Enteras o picadas, en juliana o tiras anchas, dependerá de la receta en la que incluyáis esta verdura. Pero en todos los casos es imprescindible dejarla al dente porque es como más rica quedara y, sobre todo, porque no es un producto que aguante bien cocciones muy largas. Algo parecido a lo que ocurre con las espinacas, con las que estás más familiarizado seguro. Por eso, por ejemplo en guisos y sopas, es recomendable incorporarlas al final, en el momento justo, justo antes de apagar el fuego o incluso con el ya apagado, para que se hagan con el calor residual. Los tallos, lógicamente, si necesitan una cocción más larga. 

Además de en guisos y sopas, donde funciona muy bien, podéis incluir el pak choi en salteados al wok caseros. De nuevo, acuérdate de añadir las hojas al final, y no importa demasiado la mezcla que hayas elegido esta vez porque, como decíamos antes, se trata de una verdura de hoja verde polivalente, que se adapta bien a distintos sabores. 

Al vapor también se puede cocinar; de hecho, se pueden cocinar apenas 3 minutos así y aliñarlas al gusto para que sean el acompañamiento de cualquier plato de carne, por ejemplo. Como te puedes imaginar, como producto asiático que es, combina de maravilla con la salsa de soja, aceites aromáticos, frutos secos y especies variadas. 

Por último, es interesante conocer un uso alternativo del pak choi  también muy interesante y aprovechable en casa: para rellenar empanadillas y rollitos, al estilo asiático. Pica muy finas sus hojas y mézclalas con los ingredientes que deseas, generalmente carne y otras verduras, para obtener un relleno ideal. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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