Revista Mía

Errores básicos que cometemos al cocer un huevo

Parece tarea fácil, pero lo cierto es que cocer un huevo tiene su historia. Te contamos los errores más comunes que solemos cometer al cocer huevos.

Seguro que has cocido más de un huevo en tu vida y has empleado trucos para que quedaran perfectos. Pero, ¿seguro que lo estás haciendo bien? Te detallamos los errores básicos que estás cometiendo al cocer un huevo.
Por ejemplo, a la hora de echarlos en la olla, no hay que hacerlo cuando el agua ya está hirviendo, al revés, hay que echarlos cuando está empezando a calentarse. Otro error común es poner demasiados huevos en una sola olla, te en cuenta que el calor no se reparte de manera uniforme, por lo que pueden quedar unos más hechos que otros. Lo mejor es cocerlos en tandas más pequeñas.
Si has escuchado alguna vez que añadir un poco de vinagre en la olla antes de agregar el huevo evitará que se agrieten, es cierto, pero también conseguimos cierto regusto ácido que puede arruinar nuestra receta. A la hora de sazonar el agua, también cometemos ciertos errores ya que no se debe hacer ya que podría descomponer nuestros huevos, es mejor agregar la sal o cualquier condimento una vez los hayamos cocinado.
Otra cosa que debemos saber es que los huevos fríos de la nevera son más propensos a agrietarse si los vertemos en agua hirviendo, es mejor  es poner los huevos en el cazo, agregar agua fría y después ponerlo a calentar.
No dejes los huevos en el cazo  hasta que se consuma el agua ya que pueden cocinarse en exceso. Lo ideal es retirar la olla del fuego una vez el agua hierva, si dejamos reposar los huevos 10 minutos y así los huevos se seguirán cocinando en el agua caliente.
Otro error común es cocerlo con poca agua lo que puede provocar que el huevo esté constantemente en la parte inferior y no se caliente de forma homogénea. Se calcula que lo ideal son unos 7 centímetros de profundidad en el recipiente.
Nunca uses hielo para enfriar los huevos cocidos tras sacarlos de ebullición, esto hará que el interior se siga cociendo y como resultado acabará demasiado quebradizo y seco en el interior.
Y, ¿el tiempo perfecto? 10 minutos para yemas con una textura más suave y 14 para un punto más duro sin llegar a pasarse. Truco de alta cocina.
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