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Batidos y Smoothies: Principales diferencias y cómo hacer cada uno

Tanto los batidos como los smoothies son dos bebidas deliciosamente nutritivas, muy fáciles de hacer, y de ingrediente y texturas algo diferentes.

Tanto en verano como en cualquier otro momento del año, los batidos y smoothies pueden llegar a convertirse en unas bebidas excelentes, altamente refrescantes y, en la mayoría de las ocasiones, muy nutritivas.
Podemos encontrar ambas opciones en una amplia variedad de restaurantes, cafeterías y supermercados, y también es posible elaborarlos fácilmente en casa con unos pocos ingredientes. Eso sí, aún cuando podemos pensar que los batidos pueden ser más saludables, no siempre es así.
Las diferencias entre los dos se reducen básicamente a la base usada en el proceso de elaboración; es decir, los ingredientes añadidos.

¿Qué es un smoothie?

Un smoothie presenta una consistencia similar a un batido, pero no es un batido. Consiste en una bebida espesa mezclada a base de puré de frutas, verduras y algún líquido (preferiblemente jugo de frutas). De hecho, lo más común es que no contengan leche o helado, aunque el yogur sí puede convertirse en un ingrediente típico.
Se elabora combinando todos los ingredientes en una licuadora, siendo algunos de los más comunes piña, fresa o kiwi, además de una amplia variedad de vegetales. Además, es muy habitual que la fruta y los vegetales se encuentren congelados, lo que proporciona la textura y la temperatura tan particular de esta bebida, ya que suele ser muy refrescante.
También es posible añadir cereales integrales como la avena, lo que puede ser de bastante ayuda a la hora de conseguir un mayor espesor. No obstante, por lo general, presentan una consistencia algo más ligera, aunque todo dependerá de la pulpa de las frutas y de las hortalizas. Es común la inclusión de otros ingredientes llamativos, como plátano congelado, leche de coco o aguacate.
Cuando deseamos elaborar un smoothie casero, es preferible contar con la fruta previamente preparada. Así, si lo que deseamos es prepararlo con fruta congelada, lo ideal es congelar con antelación plátano cortado a trozos, fresas, piña, frutos rojos y cualquier otro ingrediente que nos apetezca.
Desde un punto de vista nutritivo, ante la ausencia en su composición de productos lácteos enteros, es normal que los smoothies sean ricos en carbohidratos y bajos en grasas, porque están hechos principalmente de frutas y verduras.
A diferencia del smoothie, un batido suele ser consumido como postre y en su elaboración es habitual la inclusión de algunos productos lácteos, como podría ser el caso de leche, yogures o incluso helados.
Los batidos tienden a tener una textura mucho más cremosa. Y cuando se desea elaborar una opción vegana, puede sustituirse la leche de origen animal, o el yogur, por leche de coco.
Foto: Istock

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Lo cierto es que todo dependerá de los diferentes ingredientes usados en su elaboración. Es decir, realmente depende de lo que contenga la receta, por lo que un smoothie puede ser tan saludable como un batido, y un batido puede ser tan saludable como un smoothie.
En cualquier caso, sí es cierto que ambas bebidas son ricas en carbohidratos. Y también en azúcar, sobre todo cuando se añade azúcar y no se endulza solo con el propio sabor de las frutas usadas en la receta.
Así, mientras que el batido es algo más nutritivo por la presencia de leche o yogur en su composición, si le añadimos yogur también puede ser bastante más graso. Por tanto, si buscas una opción ligera, es recomendable optar por el smoothie preferentemente.
Ingredientes:
  • 150 g de piña congelada
  • 1 plátano congelado
  • 1 vaso de jugo de manzana
Elaboración:
El proceso de elaboración del smoothie es siempre muy simple. Solo es necesario introducir la fruta cortada en trozos en el vaso de una licuadora, añadir el jugo de manzana, y triturar bien hasta conseguir que todos los ingredientes se hayan combinado y mezclado bien.
Ingredientes:
  • 150 g de frutas del bosque
  • 50 g de arándanos
  • 1 plátano
  • 2 cucharadas de yogur natural
  • 1 cucharada de semillas de chía
  • ½ cucharadita de canela
  • 100 ml de leche entera
Elaboración:
Comenzamos pelando el plátano y lo cortamos en trozos. Lavamos bien las frutas del bosque y los arándanos.
Introducimos todos los ingredientes, en las cantidades indicadas, en el vaso de la licuadora (o batidora). Procesamos los ingredientes, licuando o batiendo bien hasta conseguir una mezcla suave y homogénea.
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