Revista Mía

Por qué deberías consumir yogur griego

Este cremoso derivado lácteo está lleno de bondades para el organismo. Te contamos los motivos por los que deberías añadirlo a tu dieta y cómo sacarle partido en la cocina.

Aunque aquí lo conozcamos como yogur griego, su nombre original es 'straggisto', que significa 'yogur filtrado'. Comenzó a comercializarse fuera de su país de origen bajo la denominación de 'strained yoghurt'. Sin embargo, al ver que no alcanzaba la popularidad deseada, los estadounidenses decidieron cambiarle el nombre añadiendo la palabra 'Greek', en un intento por atraer a aquellos interesados en probar comida extranjera.
La receta del yogur griego no está reflejada en ninguna legislación ni tiene una denominación protegida. Por tanto, uno de los principales problemas a la hora de catalogar un yogur como 'griego' es que no hay recogido un método concreto de elaboración legalmente. Gran mayoría de los yogures griegos que podemos encontrar en un supermercado en España se producen aquí y en realidad deberían llamarse 'yogur al estilo griego', que parece lo mismo, pero en realidad no lo es.
A los yogures que aquí consumimos no se les elimina el suero, por lo tanto, no son realmente griegos. Para conseguir esa cremosidad típica que tanto nos gusta, simplemente se añaden espesantes a la leche. El hecho de añadir cualquier otro ingrediente que no sea leche y fermentos hace que, automáticamente, ese yogur no pueda considerarse yogur griego.
En cualquier caso, lo cierto es que este yogur es una verdadera delicia llena de nutrientes para el organismo. La diferencia del yogur griego con el normal es que, en el caso del primero, se ha eliminado el suero líquido, aportándole una consistencia mucho más espesa y cremosa. Las ventajas que presenta sobre su principal 'competidor' es que, no solo aporta el doble de proteínas, lo que lo convierte en la alternativa perfecta gracias a su mayor poder saciante, sino que a la vez contiene menos azúcares y sodio. Además, es un buen aliado para reducir el colesterol gracias a la bacteria Lactobacillus Acidophilus, que actúa contra la síntesis del colesterol malo.
Y, por si fuera poco, está realmente delicioso y es muy versátil, pues podemos consumirlo en el desayuno, la merienda o la cena y añadirle infinidad de ingredientes para enriquecerlo. ¿Quieres conocer todas sus bondades para la salud? Sigue leyendo.
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